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En el bar Lavena, un local situado en la plaza de San Marcos (Venecia), un turista pagó 43 euros por dos cafés y dos botellas de agua.

El afectado fue Juan Carlos Bustamante, un hombre natural de Roma de 62 años, quién publicó el recibo en un post de Facebook e inmediatamente se viralizó.

Enseguida miles de personas comentaban la publicación y la mayoría vieron el cobro como un «atraco».

Este es uno de los muchos excesos que se producen a diario en ciudades que están desbordadas de turistas, y en las que parece ser que vale todo para los comerciantes. Dos cafés y dos aguas en la terraza de un establecimiento en una plaza tan visitada como la de San Marcos no justifica cobrar 43 euros.

«No entiendo por qué un cliente que mira el menúdecida quedarse si no está de acuerdo con los precios», señalo el director del bar Massimo Milanese, después de conocer el revuelo causado por la cuenta que le cobró al cliente.

«He tenido centenares de llamadas que nos ofenden e insultan, llamándonos ladrones. En un caso precedente me llegaron también cartas ofensivas, una incluso con excrementos dentro. Los cafés históricos tienen costes más altos de manutención», declaraba Massimo.