Qué te vas a encontrar en tu viaje a Marruecos

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26-06-2017

Viajar hasta Marruecos es una forma de adentrarse en el exótico mundo musulmán, en una cultura totalmente diferente a la de Occidente pero hacerlo de manera suave, sin dar un salto muy profundo, pues este país del norte de África es uno de los más cercanos a la Unión Europea y poco a poco va adaptando de algún modo la cultura occidental.

Un viaje hasta Marruecos obliga a adentrarse en el Magreb más profundo y no solo en las grandes ciudades, conocer de primera mano el Sáhara, la cordillera del Atlas, el pueblo bereber, las amplias costas atlánticas y mediterráneas y como no, ciudades de la importancia cultural y económica de Casablanca, Marrakech, Fez, Tánger o Agadir, entre otras.

Los lugares imprescindibles que debes conocer en un viaje a Marruecos

En todo viaje a Marruecos existen destinos que son imprescindibles. Las que relatamos a continuación son, quizás, las cinco ciudades más importantes a nivel económico, cultural e histórico del país.

Comenzamos por Rabat, la capital. Esta ciudad alterna tradición histórica y modernidad y es, junto a Marrakech y Casablanca, una de las tres grandes ciudades del reino alauita. En Rabat podemos dejarnos sorprender por su impresionante Medina, por el Palacio Real o por la Ciudad Moderna, aunque sin duda, lo que más atrae de esta ciudad es la Torre Hassan, uno de los tres grandes alminares almohades del país.

Marrakech es la ciudad más visitada del país y el principal centro cultural. En su Medina destaca la plaza Djema el Fna, una de las más concurridas del mundo. Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, Marrakech es la ciudad más poblada de Marruecos, está considerada como la puerta del desierto.

Casablanca es la ciudad más poblada del país. Una ciudad moderna, actual y comercial, un destino preferente para el turismo de compras, que conserva con orgullo su herencia histórica. Asociada de manera inmortal al cine, esta urbe es el principal núcleo comercial y portuario del país.

Tánger, Fez y Agadir completan el circuito de grandes ciudades marroquíes. Tánger es la puerta de Europa. Con conexión directa al Mediterráneo, en su puerto, el tránsito constante de ferrys hasta Europa convierte a este núcleo en un importante espacio comercial del país.

En el sur, Agadir destaca por ser un destino muy turístico. Rodeada de parques naturales y el desierto del Sáhara, no podemos irnos de esa ciudad sin conocer su Nueva Medina.

Por último está Fez, la segunda ciudad más poblada del país, la capital religiosa. Su universidad, fundada en el siglo IX, es de las más antiguas del mundo.

Los otros encantos que ofrece un viaje a Marruecos

Además de sus grandes ciudades, adentrarse en el mundo musulmán a través de Marruecos permite la posibilidad de conocer de manera más cercana este universo, esta sociedad, su cultura.

Marruecos es un país con una extensión de más de 400.000 kilómetros cuadrados en el que se dan todo tipo de climas y ambientes. Desde las temperaturas extremas del desierto del Sáhara, altas y bajas, hasta las suaves brisas de las costas mediterránea y atlántica pasando por las altas cumbres nevadas del Atlas.

En Marruecos existen tres estaciones de invierno: dos en el Atlas Medio y otras en el gran Atlas, esta última cerca de Marrakech.

Un motivo extra para visitar Marruecos es introducirse de primera mano su gastronomía, una de las más ricas y diversas del mundo debido a la enorme variedad de culturas que han convivido en este país a lo largo del tiempo.

La cocina marroquí es, por lo general casera, y sus ingredientes principales son el cuscús, las verduras, los cereales y las legumbres como los garbanzos, con los que se preparan platos como el hummus o el falafel.

En cuanto a las carnes, el cordero y el pollo son las opciones más comunes. Marruecos es también un país con buena calidad de pescado y mariscos, especialmente en las ciudades costeras.

El té en este país es toda una religión, pues los marroquíes pueden llegar a tomarlo hasta seis veces al día. En todas las ciudades encontramos teterías de belleza incalculable. Rechazar un té en este país está considerado como un acto de mal gusto.

Y si todo esto no fuera suficiente, un último motivo para realizar un viaje a Marruecos es la riqueza de sus espacios naturales. En el país existen una decena de parques nacionales y un sinfín de espacios de una belleza paisajística sin igual, en los que contemplar las áridas zonas desérticas, espacios costeros con dunas, cordilleras montañosas, oasis, humedales y muchos encantos más.