Esta cuestión no apareció en ¿Quién quiere ser millonario?, solo se ha escrito la pregunta en una plantilla en blanco.

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Nunca una pregunta de ¿Quién quiere ser millonario? había sido tan enrevesada, y es que juega con el hecho de que dos de las respuestas son idénticas. Aun así, este difícil reto matemático que se ha vuelto viral parece haber utilizado la plantilla del programa para plantear la cuestión, pero en realidad nunca se preguntó algo así a un concursante.

«Si eliges una respuesta al azar para esta cuestión, ¿cuál es la probabilidad de que aciertes?», dice la pregunta. Y las respuestas son cuatro: A) 25%, B) 0%, C) 50% y, de nuevo, D) 25%.

Siendo cuatro opciones, lo primero que se pensaría es que lo correcto es decir 25%, pero una cifra está duplicada. Entonces hay tres opciones, por lo que faltaría la respuesta 33,3 periódico... Aunque esa tampoco sería, porque a pesar de estar repetidas siguen siendo cuatro opciones.

Si la correcta fuera 25%, serían dos respuestas buenas contra dos malas, por lo que entonces se podría elegir el 50%. O quizá no, porque al responder al azar quizá ni siquiera se tiene en cuenta la cifra que pone. ¿Y si fuera 0%? En ese caso sí habría una probabilidad de elegirla y se pasaría a marcar el 25%.

Y se podría seguir así, dando vueltas por las respuestas y agrandando más el debate. Muchos han llegado a la conclusión de que unas respuestas llevan a otras, creando un problema paradójico en el que las opciones se contradicen entre sí.

Teniendo en cuenta la pregunta, que dice «responder al azar», lo adecuado sería marcar 25% porque no se ha de tener en cuenta las cifras que aparecen. Pero la mecánica de ¿Quién quiere ser millonario? establece que solo una elección es la correcta, por lo que ¿cuál de los dos «25%» sería el correcto? Habría sido todo un fastidio que una pregunta así apareciera en el concurso, pero afortunadamente no fue así.

La plantilla del programa es un popular meme de internet que puede encontrarse fácilmente en blanco para poder escribir lo que se quiera. Por ello, el pensativo hombre no está leyendo este problema de probabilidades, pero seguro que sí estaba enfrentándose a otra pregunta igual de difícil.