Terremoto en la cocina

| Palma |

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La Terremoto de Alcorcón nos ha demostrado que se mueve en los escenarios como pez en el agua. La hemos visto bailar, cantar y poner en pie al público. Ahora nos sorprende con su participación en Masterchef Celebrity, que estrenó este martes nueva temporada, una primera entrega que la popular artista quiso seguir junto a un grupo de amigos desde el Flexas, el bar que regenta en Palma. Confiesa que la cocina no se le da bien, «se me da mal, realmente mal… Tengo pocos talentos, pero os aseguro que la cocina tampoco era uno de ellos… ¿He dicho era..? Quizá Masterchef haya descubierto una habilidad en mi... Esto es lo que en televisión se llama ‘cebo’».

Para el mundo, 2020 es un año terrible, pero en lo personal a Pepa Charro, o la Terremoto de Alcorcón, la convirtió en pregonera de las fiestas patronales de Sant Sebastià en Palma, y ahora en aspirante en el más popular de los programas culinarios. «El año 2020 a todos nos pareció un numero redondo, un año suertudo por ser una cifra tan rotundamente perfecta. Y creo que nos está enseñando muchas cosas. Pensemos que el año 2020 se puede ver medio lleno o medio vacío…», señala la popular artista.

Experiencia culinaria

Pepa Charro cree que su camino a Masterchef arrancó con Niquelao!, que se estrenó en Netflix el año pasado, «y mostró una Terremoto disfrutona entre hornos y batidoras. Alguien debió pensar, erróneamente, que sé algo de cocina...», afirma con su abierto sentido del humor.

Se considera una persona «de muuuuy buen comer», y señala que «he tenido la suerte de visitar algunas de las mejores casas de comida acompañada de una gran cicerone y amiga, como es Maca de Castro». Pepa Charro forma parte de una pandilla «muy gamberra» de cocineras de Colombia, México, Italia o India «que me educan en el arte de comer, y asisto, como agregada cultural, a un foro de gastronomía, ‘Parabere’, con las mejores chefs del mundo. Una excusa más para buenas comilonas con buenas sobremesas».

Las berenjenas de la abuela

En cuanto a su plato favorito, «los huevos fritos con patatas son un plato que une. El día que en mi familia se comen es una fiesta: pelar patatas, huevos con o sin volantes, pan para mojar y rebañar… Todo un festival». Pero si hay un plato que borda, son las alacahofas rellenas al amontillao, «una receta de mi abuela Nico que se convirtió en mi pasaporte de entrada a MasterChef ya que con el pasé la prueba de acceso».

A la hora de elegir entre pescado o carne, confiesa Pepa Charro que «como aficionada a la pesca disfruto mucho de todo el proceso, salir a pescar, no muy temprano por supuesto, soltar la fluixa, pillar algunas piezas, pegarme un baño, sacar pa amb sobrassada con una cervecita, volver al puerto, y el premio de cocinar lo pescado… y todo mediterráneamente. Ahora, ponme un chuletón y un buen tinto... verás cómo no te digo que no».

Pero hay algo que nunca comería: el queso. «No puedo comerlo aunque me encanta comprarlos para la tabla de quesos del Flexas. Me parecen preciosos, ahora, cómetelos tu… Además, ¿tu sabes lo que engorda?

Todo lo aprendido en Masterchef marcará sin duda un antes y un después en la cocina del Flexas. «El paso por Masterchef es muy, muy, muy duro pero siempre quedan amigos, trucos, técnicas de vanguardia, secretos culinarios y experiencias que enriquecerán el universo Flexas. Estoy pensando en hacer tardes de esferificaciones de camaiot y gintónics».

El jurado de Masterchef es tan mediático como peculiar, cada uno en su papel. Para Pepa Charro, «Samantha es el lado humano del trío, Jordi es el delegado de la clase y Pepe es el jefe de estudios, no te digo más». Y en esta nueva ‘carrera profesional’, la Terremoto de Alcorcón confiesa que «se me ha quemado un plato 2.345 veces que recuerde. Pero eso pasa y no es malo. Te lleva a improvisar y en ese terreno ¡estoy a punto de nieve!».

En una primera cita romántica, lo que serviría Pepa Charro a su pareja «son huevos rellenos, y no busquen segundas lecturas. Me parece un plato ideal, además yo le pondría mayonesa a todo...». Pero a la hora de hablar de repostería, la cosa se complica. «Es un arte de precisión y yo no me definiría exactamente como una reina de la exactitud. He tenido la suerte de aprender en el obrador de Lluís Pérez y de Christian Escribá, pero ni con los mejores senseis del dulce…».

Las preferencias gastronómicas de la Terremoto de Alcorcón la definen. «Soy más de una gamba, un amontillao, un pa de xeixa amb tomàtiga de ramallet i oli, un jamón del rico...». Tanto aprecia la cocina tradicional como la de vanguardia. A Pepa Charro le encanta que le sorprendan. «Las dos son tan extensas que siguen sorprendiéndome, y a mi me encantan las sorpresas».

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