Un cartero se enfrenta a dos años de cárcel por tirar en un contenedor el correo que debía repartir

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La Audiencia Provincial de A Coruña acogerá el martes el juicio contra un empleado de Correos para el que la Fiscalía solicita dos años de cárcel por tirar a un contenedor la correspondencia que debía repartir.

Según consta en el escrito del Ministerio Público, este trabajador había sido contratado para prestar sus servicios como cartero a jornada completa entre los días 1 y 30 de septiembre de 2017, cuando otro empleado se encontraba de vacaciones.

Así, el acusado fue destinado a la Unidad de Reparto del municipio de Sada y, dentro de esta, a la sección que implicaba la distribución de la correspondencia a las parroquias de Osedo, Mosteirón, Castelo y Mondego.

Sin embargo, en una fecha no concretada, el trabajador, "consciente y voluntariamente, con grave daño para el servicio público de Correos" -asegura Fiscalía-, dejó tiradas varias bolsas de plástico junto a un contenedor situado cerca de su domicilio, en Bergondo.

Estas bolsas contenían, además de residuos domésticos, gran cantidad de correspondencia que había entrado en Correos para su reparto entre los días 1 y 26 de septiembre y que debía de haber distribuido. En concreto, eran al menos 150 documentos entre los que se encontraban cartas ordinarias, impresos y otras misivas procedentes del servicio gallego de donantes de sangre.

Sin embargo, tal y como se refleja en el escrito de la Fiscalía, "no se conoce" que nadie haya presentado "ningún tipo de reclamación" por la falta de la adecuada prestación del servicio postal.

Los hechos relatados constituyen, para el Ministerio Público, un delito de infidelidad en la custodia de documentos por el que el cartero se enfrenta a dos años de prisión, 15 meses de multa a razón de 12 euros diarios y otros tres años de inhabilitación para desempeñar cualquiera función en la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos.

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miquel ferru
Hace un mes

En una de las primeras elecciones de después del 1977, unos pocos carteros de Palma, de un sindicato concreto, llevaron varias sacas de propaganda electoral de un partido nada afín a su sindicato, a un descampado, cerca de Palma, en Pont d'Inca y les prendieron fuego junto a una casita de aperos . No esperaron a a que se consumiera, y no se quemaron todas. Hallada la cosa y puesta en marcha la Justicia, el Magistrado del nº 1 de entonces, ordeno el reparto de lo no quemado , pero las elecciones ya se habían celebrado casi dos semanas antes.. Lo aporto como anécdota histórica.

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