Villoslada asegura que tener placas y ser socio de una cooperativa energética tiene un «componente ideológico», puesto que Som Energía «intenta» producir el 100% con renovables lo que vierte a la red. En la imagen, Manolo y Rosa.

Manolo Villoslada y Rosa Navarro pagan un 50 % menos en la factura de la luz desde que instalaron 12 placas fotovoltaicas en el tejado de su casa a principios de 2020. «Es un ahorro muy considerable, vale mucho la pena», aseguran ambos, que residen en Andratx. Antes de apostar por el autoconsumo energético ya eran socios de la cooperativa Som Enegia. «A finales de 2019 nos anunciaron una suscripción para los interesados en poner placas y hacer compras colectivas; a los pocos meses ya las teníamos», recuerda Villoslada. «Nos hicieron todo el trámite, el papeleo para pedir permisos y conseguir subvenciones del Govern», añade. La idea inicial de la pareja era colocar las placas en una pérgola que tienen para cubrir los coches porque tiene mejor orientación. Sin embargo, la estructura está en suelo rústico y la normativa es más restrictiva, por lo que las pusieron en el tejado.

«El presupuesto inicial fue de unos 6.600 euros para las 12 placas, pero recibimos la subvención de la Conselleria, de unos 2.400 euros», explica, y calcula que en cinco años habrán amortizado el coste». Además, destaca que el ayuntamiento ha reducido el IBI y bonifica los primeros años tras instalar placas. «Todo esto es otra ventaja, porque los permisos de obra que solicitan también son reducidos», apunta Villoslada. «Es curioso porque para nosotros, con lo que autoproducimos, el coste a pagar es muy pequeño. En verano solo abonamos la cuota de contrato más los impuestos. Ahora, además, han reducido el IVA, del 21 al 10%, y la crisis energética no nos ha afectado casi nada. Las medidas fiscales que se han tomado, de hecho, nos han beneficiado porque en nuestro caso hemos visto esta rebaja fiscal», comenta el andritxol.

Villoslada admite que en casa tienen un consumo elevado porque disponen de riego y una piscina. «En verano tenemos un consumo alto, pero con la cantidad de energía que producimos apenas pagamos», afirma. Calcula que, antes de tener placas, gastaban unos 140 euros mensuales en verano. Tras instalarlas, la cuota les ha bajado a unos 30 euros. En invierno los paneles producen mucho menos porque las horas de sol se acortan y muchos días está nublado. «Aun así, no llegamos a pagar lo que pagábamos antes de tenerlas», asegura.

Villoslada aconseja ajustar bien la producción de autoconsumo. «Ahora hay un boom y muchas empresas hacen ofertas y tienden a sobredimensionar las instalaciones, pero si produces más de lo que consumes, vuelcas a la red un beneficio que se lo queda la compañía comercializadora», explica. Como ejemplo, dice que si en casa produces 120 y consumes 100, «mi cuota estará en cero, pero pierdo 20 de los cuales se beneficia otro». En este sentido, considera que una casa en la que se consuma poco «no merece la pena tener placas porque costará más amortizar la inversión de instalarlas», opina, y dice que «cuanto más consumas más te interesa tener placas».