La inversión exterior no cesa

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La inversión exterior no cesa

Sa Fortalesa de Pollença, un ejemplo de propiedad mallorquina en manos de extranjeros.

Baleares: un paraíso por su buen clima, su buen vivir y también las oportunidades de inversión que ofrece. Desde el año 2012, los extranjeros han comprado más de treinta mil viviendas, de forma que casi una de cada tres ventas ha sido a foráneos. Desde ese mismo año, Baleares ha recibido inversión extranjera bruta por valor de 3.430,9 millones de euros, mientras que desde el año 2000 la inversión acumulada asciende a 6.606,6 millones de euros.

Son numerosos los ejemplos de empresas fundadas en Mallorca han dejado de ser de propiedad local en los últimos años porque se han vendido a compañías o inversores internacionales, desde Habitissimo al Real Mallorca. También han pasado a manos foráneas numerosas propiedades inmobiliarias, desde hoteles a possessions. Estas operaciones son el reflejo de una economía más globalizada y contribuyeron a la salida de la Gran Recesión, que Baleares lideró a nivel nacional, pero cambian poco a poco la idiosincrasia familiar de la isla. En estos momentos, en los que la pandemia está provocando una crisis económica profunda y de duración desconocida, se espera que surjan nuevas oportunidades de inversión para quien tenga el capital disponible, ya sea local o internacional.

VIVIENDAS. Desde el año 2012, el Colegio de Registradores de la Propiedad ofrece la estadística de compraventa de viviendas desglosada por comunidades y por nacionalidad del comprador, cuando se percató del creciente número de operaciones que estaban en manos de extranjeros. No diferencia, en cambio, si el comprador es o no residente. Balears, desde entonces, es una de las comunidades con mayor porcentaje de compraventas de extranjeros, que entre 2012 y el primer semestre de 2020 es del 31,09%. De las 100.507 com-praventas de viviendas que se han dado en estos ocho años y medio, en 31.245 el comprador era de nacionalidad extranjera.

Entre abril y junio, momentos de confinamiento y parón de la actividad debido al coronavirus, y pese a las restricciones de movilidad que se impusieron, se firmaron en las Islas 2.079 compraventas de vivienda, de las que el 24,63%, 512 unidades, las compraron extranjeros. A pesar de que el porcentaje de operaciones en manos de extranjeros se redujo frente al primer trimestre de 2020 (32,44%), fue la comunidad con más compras de foráneos sobre el total de transacciones. A nivel nacional, los extranjeros adquirieron un 10,66% de las viviendas.

Tal y como explica el Colegio de Registradores, la demanda extranjera se concentra en zonas de costa con elevada intensidad turística. Sin embargo, cada vez tienen más peso, pese a que no mayoritario, las compraventas que se dan con fines laborales.

De esta forma, durante el año 2019, los extranjeros estaban detrás del 29,41% de las compraventas en las Islas, mientras que en el conjunto de España representaban solo el 12,61%, menos de la mitad. En el Archipiélago, los extranjeros que más compran son alemanes, seguidos a mucha distancia de británcos e italianos. Coinciden con la primera, segunda y cuarta nacionalidad más mayoritaria de turistas que llegan de vacaciones.

En toda España, la tendencia es que en los últimos años se ha debilitado la demanda de británicos, franceses y alemanes, que no se ha compensado con otras nacionalidades.

INVERSIÓN EXTRANJERA. Además de viviendas, los extranjeros están interesados en invertir en las Islas, ya sea en empresas de nueva creación o compra de sociedades ya existentes. Desde el año 2012 y hasta el primer trimestre de 2020, el flujo de inversión bruta fue de 3.430,9 millones de euros. Si se cuenta desde el año 2000, el montante asciende a 6.606,6 millones de euros, según el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Los datos de inversión extranjera bruta recogen las operaciones de no residentes que supongan participación en sociedades españolas no cotizadas, participación superior al 10% en sociedades españolas cotizadas, constitución o ampliación de dotación de sucursales de empresas extranjeras u otras formas de inversión en entidades o contratos registrados en España -tales como fundaciones, cooperativas o agrupaciones de interés económico- en las que el capital invertido sea superior a 3.005.060,52 euros.

Desde el año 2012, el sector que ha recibido más capital extranjero en Baleares ha sido el de seguros, reaseguros y fondos de pensiones, con 1.092,5 millones de euros (31,84% del flujo total). Le siguen las actividades inmobiliarias, con un flujo de 691,9 millones (20,17%) y la construcción de edificios, que aglutina 522,8 millones de euros de fuera (15,24%).

A continuación se sitúan los servicios de alojamiento, con 377,0 millones (10,99%); las agencias de viaje y operadores turísticos de reservas, que atrayeron 246,9 millones (7,20%), las actividades de sedes centrales y de consultoría de gestión, con 172,1 millones (5,02%) y las actividades deportivas, recreativas y de entretenimiento, con 68,5 millones (2,00%).

También es superior al 1% la inversión extranjera bruta en el capítulo de servicios de comidas y bebidas (47,4 millones, 1,38%), agricultura y ganadería (39,5 millones, 1,15%) y comercio al por mayor (36,5 millones, 1,07%). El resto de sectores son muy minoritarios y la inversión extranjera se disipa en pequeños montantes.

Los países de donde llega la inversión extranjera de forma mayoritaria son Francia (12,57%), Alemania (7,09%), Reino Unido (6,57%), Luxemburgo (6,13%), Países Bajos (3,15%) y Suiza (3,09%). De paraísos fiscales han llegado 74,3 millones de euros (1,13%).

EJEMPLOS. Los hoteles son uno de los activos más buscados por los inversores. El goteo de transacciones no ha parado en todos estos años, y la previsión es que siga activo en los próximos meses, ya que se espera que algunos propietarios tendrán necesidades de liquidez y el mercado inmobiliario balear generará nuevas oportunidades de inversión.

Las últimas operaciones conocidas en el ámbito del alojamiento afectan al hotel Punta Negra, de la Costa d’en Blanes, cuya compra ultima la cadena hotelera estadounidense Mandarin Oriental, y el hotel Formentor , que adquirirá el grupo Four Seasons.

La empresaria alemana Alexandra Schörghuber es la propietaria de los establecimientos Castillo Hotel Son Vida , Sheraton Mallorca Arabella Golf Hotel y St. Regis Mardavall.

El Gran Hotel Son Net (Puigpunyent) pertenece a David Stein, un empresario americano afincado en Mallorca.

El empresario alemán KlausMichael Kühne es el propietario del hotel Castell Son Claret (Calvià). Su pasión por Mallorca y por la música lo llevaron a firmar un acuerdo con el Govern por el cual aportará dos millones de euros para la construcción de la Caja de Música, nueva sede de la Orquestra Simfònica.

Un ejemplo de inversión extranjera en el ámbito tecnológico es Habitissimo. En febrero de 2017 el grupo británico HomeServe adquirió el 70% de la empresa mallorquina que conecta a familias que quieren realizar obras en su viviendas con todo tipo de operarios y empresas.

En noviembre de 2018 la multinacional sueca Anticimex, de soluciones tecnológicas para el control de plagas, compró la empresa Emdema , fundada en 1990 en Santa Eugènia.

La internacionalización de empresas ha invadido también el terreno deportivo. El primero en llegar al Real Mallorca SAD fue el alemán Utz Claassen, con una pequeña participación que compró a Mateu Alemany. Más tarde adquirió las acciones que poseían Rafa y Miquel Àngel Nadal, en 2014 las de Pedro Terrassa -junto a su mujer Anettey finalmente las de Llorenç Serra Ferrer a principios de 2015. En octubre de ese año los Claassen cerraron la venta de sus acciones a un grupo de empresarios americanos liderado por Robert Sarver.

Asimismo, desde 2004 el Atlético de Baleares tiene como accionista principal al alemán Ingo Volckmann.

Además de en hoteles, los inversores extranjeros han puesto un especial interés en las bodegas y los clubs de golf. Algunos ejemplos son las bodegas Castell Miquel, Biniagual, Son Juliana, Can Axartell, Can Vidalet o Ava Vins. Numerosos negocios son de propiedad internacional, aunque los dueños prefieren quedar en el anonimato.

POSSESSIONS. También son numerosas las fincas emblemáticas que pertenencen a extranjeros, como por ejemplo s’Estaca (Valldemossa), de Michael Douglas; Son Bunyola (Banyalbufar), del británico Richard Branson; Es Fangar (Manacor), del alemán Peter Eisenmann -ahora a la venta-; Sa Fortalesa (Pollença), en manos de un financiero británico; Gabellí Gran (Campanet), que adquirió un empresario inglés; y Bànyols (Alaró) de un grupo de inversores alemanes. Mención aparte merecen los británicos hermanos Reuben, que poseen 815 hectáreas de terreno en Mallorca y 180 en Eivissa, además del hotel Pachá.

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