Por segundo año, controlarán la afluencia de las playas mediante dron y un sistema de antenas que refleja la movilidad de la gente.

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El Consell de Formentera se ha marcado como objetivo conseguir un verano seguro y ha establecido una serie de directrices para intentar evitar la corta temporada de 2020. Así, el Plan de Reactivación Turística 2021/2022 refleja qué estrategia seguir en base a la experiencia vivida el año pasado.

La presidenta del Consell de Formentera, Alejandra Ferrer, destaca que esta hoja de ruta nace fruto del consenso y las aportaciones del sector turístico y el resto de partidos políticos de la isla. “Cada año elaboramos un documento dirigido exclusivamente a la promoción turística y este año lo hemos adaptado a la situación de pandemia. Este documento recoge todo lo que hicimos el año pasado y todo lo que tenemos en marcha. Nos ayuda a planificar e intentar que el verano vaya lo mejor posible y poder ser ese destino seguro que queremos ser. Para esto hace falta que se impliquen otras administraciones porque hay aspectos que no son competencia nuestra”, explica Ferrer.

Entre las medidas que tomaron el año pasado en el ámbito sanitario, el Consell de Formentera destaca la reducción de aforos, protocolos para sectores empresariales, PCR a contactos estrechos así como reducción de grupos sociales o estrategias para tener información sobre la movilidad de los turistas con la intención de reducir y prevenir aglomeraciones, entre otras.

Todas estas medidas adaptadas a la idiosincrasia de Formentera ya que, por ejemplo, en cuanto a la reducción de aforos la mayoría de negocios de la isla son pequeños y estacionales, por lo que una reducción grande de aforos podría haber supuesto el cierre definitivo de los negocios. Así, también crearon, a través de los servicios de Emergencia, Policía Local y Bomberos, un equipo de vigilancia y operatividad con dron para controlar las aglomeraciones en playas o detectar fiestas organizadas ilegalmente.

Otra de las medidas más novedosas fue la instalación de diez antenas para recoger información sobre el movimiento de las personas en la isla para así ayudar a evitar las aglomeraciones, algo que se repetirá este año. “Es un sistema que nos permite estudiar cómo se mueven las personas por la isla, no es que nos de un aviso inmediato de dónde se está produciendo una aglomeración sino que vemos de qué manera se mueve la gente y así podemos saber que todos los días a una hora determinada la gente se concentra en una playa en concreto y así podemos movilizar el dispositivo de seguridad para controlar las aglomeraciones”, precisa.

TEST PARA LA VUELTA. En base a la experiencia del verano 2020, el Consell de Formentera tiene claro que este año hay que estar más preparados para garantizar más meses de temporada. En este sentido, entre las propuestas más destacadas de este Plan de Reactivación Turística destaca la creación de un dispositivo para la realización de test a los visitantes que así lo deseen para regresar a sus países. “Nos preocupaba mucho los test a la salida porque tenemos muchos países que nos están pidiendo que sus ciudadanos cuando vuelvan, vuelvan con un PCR o un test de antígenos hecho. Esto si no tenemos una buena organización respecto a dónde se hacen los test y a unos precios asumibles baja mucho nuestra competitividad respecto a otras isla y a otros destinos mediterráneos y peninsulares. Le pedimos colaboración al Govern y estamos trabajando y recopilando información de diferentes empresas que están dispuestas a montar el dispositivo en Formentera”, precisa Ferrer, quien reclama al Govern la necesidad que tiene la isla de disponer de un hotel puente por si hay visitantes que den positivo en coronavirus durante su estancia vacacional en Formentera.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la revisión de los protocolos de los establecimientos para adaptarlos, así como la necesidad de separar los positivos de turistas de residentes para disponer de los datos más fidedignos posibles. “De momento, los datos de positivos no distinguen entre turistas y residentes, lo cual puede tener una repercusión muy grave en la incidencia acumulada porque se puede disparar muchísimo”, explica Ferrer, quien reclama de nuevo que cada isla tenga un tratamiento diferenciado para evitar que la situación de una pueda perjudicar a las demás, en este caso, a las más pequeñas como Formentera, así como que el Govern negocie por separado para las islas el establecimiento de corredores turísticos seguros.

VACUNACIÓN. El plan recoge la necesidad de acelerar el proceso de vacunación para así inmunizar a trabajadores del sector turístico. “La vacunación no es ninguna competición y primero se deben inmunizar a las personas más vulnerables, así como a los trabajadores esenciales, pero teniendo en cuenta la alta estacionalidad del turismo en las Islas y la necesidad de conseguir avanzar la fecha de llegada de esta inmunidad para poder garantizar la estabilidad económica de la isla”, se extrae del documento, que prosigue reflejando que se debe trabajar hacia un turismo seguro, por lo que se debe garantizar que los turistas que lleguen lo hagan “de manera segura, de un lugar de origen con baja incidencia, con prueba diagnóstica hecha y/o vacunado, y que cuando estén en la isla las personas que les atiendan, es decir, trabajadores de los servicios de primera línea también podamos garantizar que no son fuentes de contagio mediante pruebas diagnósticas y/o vacunas”.

“Somos muy conscientes de que las vacunas están llegando como están llegando y, como siempre, pedimos un esfuerzo a nivel internacional para que haya mayor producción y distribución. Y también quiero dejar claro que hablar de un destino seguro y pedir a la gente que venga vacunada y que nosotros no estemos vacunados es un poco absurdo. Queremos que se agilice al máximo la vacunación”, precisa Ferrer, quien afirma que elevar el porcentaje de población inmunizada transmite, precisamente, el mensaje de un destino turístico seguro.

En paralelo, trabajan para que, de manera periódica, las empresas puedan hacer test PCR o antígenos “a unos precios asumibles” a sus trabajadores mientras estos no estén vacunados. “Nosotros no podemos pedir todo al que viene y no reaccionar de la misma manera. El sistema de PCR periódica que sea voluntario, pero cuanto más fácil lo pongamos, más económico y más organizado, pues mejor”, apunta Ferrer. De hecho, ya el año pasado muchas empresas hacían los test de diagnóstico de forma periódica a sus trabajadores pese a que el precio no era del todo asequible.

INICIO Y PROMOCIÓN. En cuanto a cuándo cree que empezará la temporada, Ferrer apunta que ya en mayo está habiendo movimiento. “Los empresarios me cuentan que a partir del 20 de mayo empieza a haber bastantes reservas”, explica, y da por hecho que para junio “empezaremos a funcionar bastante bien”. Aunque reconoció que la gente “está más asustada, con más miedo de abrir por lo que pasó el año pasado y con el bolsillo más vacío”, por ello, quizá se lo estén pensando más. De ahí que sea vital proporcionar toda la información necesaria a empresarios, trabajadores, turistas y residentes.

Respecto hacia dónde está enfocada la promoción turística este año, la responsable del Consell de Formentera señala que los esfuerzos se están dirigiendo hacia el mercado nacional e interislas, aunque no se cierran a mercados más tradicionales extranjeros, como el italiano, británico o alemán o el portugués, que ha manifestado un creciente interés por la pitiusa sur ahora en tiempos de pandemia.

REFLEXIÓN. Una de las principales lecciones que se puede extraer de esta pandemia de coronavirus que estamos viviendo es que “no todo es tan seguro como pensábamos”, señala Ferrer. En este sentido, la crisis económica ha puesto de manifiesto “la falta de equilibrio social y la dependencia absoluta e inmediata del turismo. Ha habido empresas y familias que tenían recursos para poder pasar el año sin problemas o con menos problemas y ha habido muchísima gente que vivía al día y que en marzo, cuando no pudieron volver a trabajar, se encontraron en una situación muy precaria”.

Esto demuestra que se debe trabajar más “la diversificación económica y, sobre todo, más adelante la desestacionalización porque es básica para asegurar una mayor calidad de vida de los residentes; conseguir que la gente tenga más meses de trabajo para no llegar así de justa al mes de marzo”.

Uno de los aspectos positivos de la pandemia es la reflexión del modelo económico y tener claro que “el turismo tiene que servir para mejorar nuestra calidad de vida y para que todos vivamos bien y si más turismo no significa eso, a veces menos es más y lo que hemos de conseguir es el equilibrio”, concluye Ferrer, quien lanza un mensaje de esperanza: “Esto solo saldrá adelante si todos somos solidarios y responsables; solidarios en el sentido de que al final, nos guste o no, nos tendremos que vacunar para que esto salga adelante y nos protejamos los unos a los otros y responsables porque nos queda un tiempo de convivencia con el virus”.