La resolución de la Unión Europea de considerar el gas y la energía nuclear como «verdes» es una decisión que está siendo muy discutida y que supone un tema muy importante para Europa. Esto supone que el gas y la energía nuclear reciban el mismo tratamiento que las energías renovables. La Unión Europea de esta manera considera que la energía nuclear y la generación con gas natural son clave para que la transición a una energía sin carbono se convierta en realidad.

Es un tema de «taxonomía» que si bien puede parecer un tema menor, sí que tiene un fuerte impacto en las inversiones que se puedan realizar.

Hay unanimidad entre todos los expertos de que el futuro tiene que ser 100 % renovable, pero la tecnología actual no permite alcanzar los niveles de almacenamiento necesario para poder usar esa energía renovable -y no gestionable- en un momento diferente al que se ha producido.

Con esta decisión, no exenta de intensos debates entre opiniones de los expertos consultados, la Unión Europea ha sido muy valiente y realista, sin olvidar que sigue teniendo como norte abandonar cuanto antes las energías altas en emisiones. Entretanto, se ha hecho necesaria la incorporación de estas tecnologías a la transición energética, significando la necesidad de aceptar soluciones imperfectas a fin de conseguir el equilibrio técnico, económico y ecológico, y por ello han decidido considerar las energías nucleares y el gas, verdes.

La Comisión Europea que ha tomado esta decisión dispone de dos equipos, uno de ingeniería y otro económico. El primero ha trabajado en pos de encontrar unas soluciones técnicas para mejorar al máximo el tema de la generación energética. Respecto a la energía nuclear la considera sostenible mientras disponga del permiso de construcción en la Unión Europea antes de 2045. Y además considera sostenibles las plantas de gas que emitan en toda su vida útil menos de 100 gramos de CO2 por KW/h. El equipo de economistas ha analizado que esta es la mejor solución para avanzar en la descarbonización sin padecer una debacle económica, ya que han calculado que para conseguirlo en base a las energías renovables se haría necesario multiplicar por 100 las instalaciones actuales, cosa inviable a toda vista.

No hay duda de que la situación geopolítica actual ha contribuido a esta decisión, porque ha quedado patente que sin inversiones en nuclear y en infraestructuras gasistas, Europa es rehén del gas natural que viene de Rusia y que ha ocasionado que los precios de energía en Europa se disparen a niveles nunca vistos.

Nuestra empresa, Sampol está situada en el ámbito de las renovables, la acumulación y el gas natural, pero con una clara vocación de disminuir las emisiones en base a aplicar el sistema de centrales híbridas, formando un mix entre placas solares y los grupos generadores de gas preparados para admitir H2 (hidrógeno) en el futuro.