Pedro Horrach, interrogando a Diego Torres en el juicio del caso Nóos. | T. Ayuga

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El exsocio de Iñaki Urdangarin al frente del Instituto Nóos, Diego Torres, con cuyo interrogatorio se ha reanudado este martes el juicio del caso Nóos, ha negado el origen fraudulento de los más de 900.000 euros que transfirió a una cuenta del Crédit Suisse de Luxemburgo y que presuntamente procedían de las actividades ilegales que urdió junto al exduque de Palma para apoderarse de más de seis millones de euros de las Administraciones públicas.

Más en concreto, el acusado ha sido preguntado por las distintas transferencias que ordenó desde una cuenta que había abierto anteriormente en Banca Privada de Andorra a otra en el Crédit Agricole de Luxemburgo, justificando en este sentido que se trataba de ahorros de «los años 90 que decidí traspasar a un lugar financieramente más seguro, de la UE y que no fuese un paraíso fiscal».

Sin embargo, según sostiene Horrach, la cuenta abierta en Andorra habría servido para ingresar en efectivo fondos procedentes de las cantidades presuntamente sustraídas de las Administraciones.

A efectos de ocultar y dificultar el seguimiento de los mismos, Torres ordenó la transferencia del dinero a favor de la cuenta corriente que tenía abierta la compañía fiduciaria Blossom Hills -una de las empresas que habría servido para ocultar los fondos en el extranjero- en el Credit Agricole de Luxemburgo.

En la misma entidad bancaria, Torres aperturó otras dos cuentas corrientes a su nombre para poder ir depositando, entre 2009 y 2011, los activos que fuese considerando oportunos. El procesado ha vuelto a desvincularse en este sentido incidiendo en que «todos estos temas los llevaba Miguel Tejeiro».

Al ser inquirido sobre las distintas cantidades transferidas --de 335.261 euros, 410.000 y otras--, ha abundado en el mismo sentido: «Tejeiro es la única persona que podría dar cuenta de esto, puesto que es quien lo ha pensado y lo ha ejecutado. «Es lamentable que no esté aquí para explicarlo.

«De las cosas respecto a las que adopté decisiones no habrá nada que no le vaya a responder, pero de estas cuestiones no puedo. Hay campos en los que he tenido que espabilarme pero en este campo no, toda la confianza la tenía depositada en Tejeiro», ha aseverado.

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Desvincula a su mujer

El acusado ha desvinculado asimismo de estas operaciones a su mujer --acusada por un delito de blanqueo de capitales--, a pesar de que el nombre de ésta figura en varios correos electrónicos que le han sido mostrados durante el juicio.

El Ministerio Público postula al respecto que, pese a que las operaciones eran ordenadas por Torres, eran ejecutadas materialmente por su mujer «plenamente consciente de que las compañías Blossom Hills y De Goes eran pantallas fiduciarias».

En 2012, Torres y su mujer abrieron una cuenta corriente en la entidad bancaria Crédit Suisse de Luxemburgo a la que traspasaron la totalidad de los fondos que hasta entonces mantenían en el Crédit Agricole, ascendiendo en fecha 17 de julio de 2012 el saldo de la nueva cuenta a 961.666 euros, actualmente embargados.

Torres ha manifestado que el dinero de esta última cuenta nada tenía que ver con los traspasos efectuados entre las anteriores y ha justificado que aquélla «se nutrió de los ahorros que yo tenía en Andorra y de rendimientos de capital mobiliario».

En concreto, la Fiscalía Anticorrupción reclama para el acusado 16 años y medio de cárcel --petición que Manos Limpias eleva a 22 y medio-- por poner en marcha, junto al exduque, una estructura «hueca de contenido real» y «una maraña de facturación ficticia» para apoderarse de los más de seis millones de euros que obtuvieron de Baleares, Comunidad Valenciana y Madrid.

Para ello, según el fiscal Pedro Horrach, utilizaron el Instituto Nóos como epicentro de la trama, al que manejaron «a su antojo» junto a otras mercantiles de su propiedad para que «operasen al servicio de sus intereses comerciales».