Predicción de chubascos para el primer fin de semana de primavera. | Redacción Menorca

TW
0

Un frente frío «activo» llegará este miércoles por el norte de la Península y dará inicio a un episodio de precipitaciones sobre la Península y Baleares a consecuencia de una borrasca que avanza hacia el sur desde latitudes más altas y que va acompañada de una masa de aire frío e inestable que nos afectará al menos hasta los primeros días de la semana que viene, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Así, a lo largo de este periodo, se espera que en el seno de la borrasca se formarán varios centros de bajas presiones, con frentes que afectarán a diferentes zonas de la Península y Baleares.

La AEMET ha avisado de que esta situación meteorológica se caracteriza por una «variabilidad» en el tiempo significativo y se alternarán días con lluvia y chubascos con periodos de cielos con nubes pero sin precipitaciones.

Esta situación provocará un descenso «importante y generalizado» de las temperaturas, al menos el miércoles y el jueves, aunque tenderán a recuperarse «lentamente» los días siguientes, pero en general siempre dentro de un marco de temperaturas frías en capas más altas de la atmósfera que mantendrán la situación de inestabilidad.

En concreto, este miércoles las precipitaciones más intensas se esperan en el cuadrante noroeste y en los sistemas montañosos de la mitad norte.

Respecto al jueves, la AEMET señala que se mantendrá la cota muy baja pero las precipitaciones serán «escasas y ocasionales», aunque podrán darse en cualquier punto de la Península y Baleares e ir acompañadas de tormenta y granizo.

El viernes las precipitaciones se intensificarán en áreas del nordeste peninsular y en Baleares y se esperan acumulaciones importantes de nieve en torno a 900 a 1.200 metros y estarán acompañadas de intervalos de viento fuerte y después, el sábado, se podrían extender al resto del norte peninsular.

La AEMET apunta que se espera que la borrasca afectará durante varios días más, pero a partir del sábado hay una incertidumbre «muy alta» en la predicción sobre la localización de las precipitaciones más significativas.