Agentes de la Guardia Civil en el momento en que el cadáver de Pedro Antonio Serra.

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«He encontrado dos cadáveres». Faltaban unos minutos para las nueve y media de la noche cuando Bogdan Kunytskyy llamó al 112. El operador le preguntó si era familia de las víctimas y él comenzó a pronunciar frases sin sentido. Después, acabó confesando: «He matado a mi madre y su pareja». El asesino de Costa d'en Blanes acababa de coser a puñaladas a su padrastro, Pedro Antonio Serra Crespí, de 61 años, y creyó que también había matado a Helena Kunytska Lutfullina, su madre de 46 años. Al primero le asestó más de 20 puñaladas y con la progenitora hizo lo mismo. En total, casi cincuenta cuchilladas.

La mujer estaba en shock pero aún respiraba. Se quedó lívida, casi blanca, por la cantidad de sangre que había perdido, y su hijo la dio por muerta. Eso posiblemente le salvó la vida. El homicida, tras avisar al 112, colgó el teléfono y salió al exterior del chalet, a esperar a la policía. Una vecina también había avisado de que oía gritos de Helena pidiendo ayuda desesperadamente. Los primeros en llegar al lujoso chalet de Costa d'en Blanes, que compró el empresario y donde la pareja residía desde hacía unos diez años, fueron los agentes de la Policía Local de Calvià, que se toparon con el parricida en la puerta. Estaba ensangrentado, como ido, pero aparentemente tranquilo. A continuación empezó a ponerse violento por lo que los policías lo tiraron al suelo y lo redujeron. Continuó fuera de sí y ahora se investiga si actuó bajo los efectos del alcohol y de las drogas.

La obsesión de Bogdan por las armas era preocupante y en la carnicería del jueves por la noche, además de un cuchillo, utilizó una bayoneta. La violencia que utilizó fue extrema y el escenario que se encontraron los policías fue dantesco: sangre por todos lados y dos cuerpos en el suelo, cosidos a puñaladas. Por el mallorquín los médicos no pudieron hacer nada porque ya había fallecido y fue imposible recuperar sus constantes vitales. Los sanitarios descubrieron que el agresor se había ensañado con el sexagenario, que presentaba casi una treintena de puñaladas en el cuerpo. La mujer, una veintena.

Los problemas de la familia con Bogdan venían de lejos. El chico tenía un carácter extraño y agresivo, con cambios súbitos de humor, y en julio de 2015 fue detenido por un episodio de malos tratos en el ámbito familiar. Durante un año, hasta julio de 2016, tuvo prohibido acercarse al chalet de Costa d'en Blanes, pero la orden de alejamiento había expirado en la actualidad. No fue el único incidente de Bogdan con la Justicia.