El mallorquín Alejandro Fernández Bauzá en el hospital de Zamora donde fue atendido. | J.J.

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«El impacto me dejó un agujero tremendo en la mano, pero al principio no lo noté. Tampoco sangré mucho porque el disparo suturó la herida». El mallorquín Alejandro Fernández Bauzá, de 20 años, se recupera en Zamora de un aparatoso accidente de caza con un fusil de la Segunda Guerra Mundial. Las lesiones le han provocado movilidad reducida y falta de sensibilidad en una mano, por lo que tiene por delante una larga rehabilitación.

El joven, nacido en el Pont d?Inca y que vivió en Binissalem, es un coleccionista de las armas históricas. Recientemente adquirió un fusil ruso Mosin-Nagant, que se hizo muy popular en la defensa de Stalingrado contra los nazis, y las primeras pruebas de tiro que realizó fueron satisfactorias. Después, el mallorquín se trasladó a Zamora y se llevó el arma.

Sucesos. Accidente en Zamora (1).jpg

Hace unas semanas, salió de caza al monte con unos amigos y probó de nuevo el Mossin-Nagant. «Cuando disparé se rompió la soldadura de la recámara y me destrozó la palma de la mano izquierda. Al principio no lo noté. Luego vi que tenía un agujero y me asusté porque el corte llegaba desde el dedo pulgar a la muñeca». Alejandro fue atendido en un primer momento en un centro médico y después, debido a la gravedad de la herida, lo trasladaron al hospital de la capital.

Pese al accidente, el joven coleccionista sigue siendo un apasionado del mundo militar y ya piensa en su próxima adquisición: «Estoy buscando una Kar 98 alemana, otra joya de la Segunda Guerra Mundial».