El MonteMadrid realiza de forma periódica subastas de las joyas que compra y que no son recuperadas por sus propietarios. Si el comprador supera el préstamo, el propietario recibe como contrapartida la plusvalía que se ha generado con la venta de las joyas que empeñó.

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La reactivación económica en Balears no ha tenido una extrapolación en la recuperación de las economías familiares por la precariedad laboral y salarial que impera en estos momentos. Este fenómeno es lo que ha provocado que el Montepío de Palma, que está englobado en la red de MonteMadrid, haya incrementado la concesión de préstamos en un 10,38 % con la compraventa de joyas.

El director de la red de Montes de Piedad de la Fundación MonteMadrid, Santiago Gil, explica que la evolución del número de préstamos en Palma «nos ha sorprendido, pero ello tiene una explicación lógica: desde el inicio de la crisis las familias se han empobrecido por la pérdida progresiva del poder adquisitivo. Esto explica el aumento de los préstamos con la compraventa de joyas, que son en su práctica totalidad de oro, en las Islas».

Esta coyuntura, según Gil, sorprende porque «cuando una economía va bien, como la de Balears, en teoría los préstamos por venta de joyas se paran en seco, circunstancia que no sucede en el lado contrario.

Préstamos

La estadística facilitada por MonteMadrid sobre la evolución del Monte de Piedad de Palma, que adquirió hace un año a BMN-Sa Nostra por seis millones de euros, «ha sido muy positiva, tanto en créditos como en los importes de los préstamos», según Gil.

El número de préstamos concedidos a fecha de 2 de octubre de 2018 «asciende a 6.528 y el importe de los préstamos asciende a 5.055.543 millones de euros, con aumentos del 10,38 % y del 11,47 %, respectivamente, sobre octubre de 2017 (ver gráfico adjunto)».
El importe medio de los préstamos concedidos es de 774 euros, el más elevado de toda la red de MonteMadrid, que registra una media de 600 euros.

La Fundació Impulsa, que dirige Antoni Riera, ya adelantaba la pasada semana, en su valoración de los créditos y depósitos bancarios en el primer semestre de este ejercicio, la vulnerabilidad de las familias de Balears «por la precariedad laboral y la pérdida de activos por el aumento del empobrecimiento y no haberse podido enjugar la pérdida de bienestar social durante los años de crisis».

Riera apuntaba que en las familias «no se ha producido una resiliencia porque la recuperación de la renta no ha llegado la microeconomía». Esto justifica que la cifra de personas que han optado por vender sus joyas para poner tener liquidez y hacer frente a todo tipo de pagos domésticos.