El gran peso del sector servicios en la economía balear por la dependencia del turismo ha provocado un mayor impacto de la crisis de la COVID-19 en las Islas. | Josep Bagur Gomila

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De tocar techo a tocar fondo. Con esta frase se podría resumir la evolución del mercado laboral balear en el último año. En julio de 2019 se contabilizaron 591.967 personas afiliadas a la Seguridad Social y que, por tanto, eran trabajadores en activo. Julio se caracteriza por ser el mes con más afiliados en las Islas, por encima de agosto. La cifra alcanzada el año pasado fue la mayor de la serie histórica, jamás alcanzada ni en julio ni en otro mes. Un año después la situación ha dado un vuelco de 360 grados que solo se salva por el buen funcionamiento de los expedientes de regulación temporales de empleo (ERTE). En julio de este año había 507.973 personas afiliadas a la Seguridad Social, de las que 86.856 estaban en ERTE, de modo que estaban suspendidas de empleo. Por tanto, solo había 421.317 trabajadores en activo, una de las cifra más baja de la serie histórica, pese a que la población se ha incrementado año tras año.

Ni siquiera en los años más duros de la anterior recesión había tan pocos trabajadores en activo como este año. En julio de 2010, cuando la crisis tocó fondo, había 465.097 afiliados a la Seguridad Social, por encima de las personas que trabajaron en el mismo mes de este año.

Si bien es cierto que las personas que en 2020 no han trabajado por estar en ERTE no han perdido su empleo, el golpe que ha sufrido la economía balear ha puesto en jaque la viabilidad de muchas empresas. Los cierres anunciados, tanto en restauración como en comercio, conllevará, sin duda, destrucción de empleo.

En cuanto al paro, en julio y agosto se registraron las cifras más altas de personas desocupadas desde el año 2012. La escasa actividad ha paralizado la contratación temporal y el desempleo se ha duplicado respecto al verano pasado. El ritmo de pérdida de afiliados y de aumento de paro ha sido muy superior en Balears que en el resto del Estado, lo que constata los anuncios del Govern y de los empresarios casi desde que comenzó la pandemia: Balears es la comunidad más castigada en términos económicos por la crisis de la COVID-19.

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CAEB

La presidenta de la CAEB, Carmen Planas, mostró una vez más su preocupación ante la evolución de la economía balear y, especialmente del mercado laboral. Por este motivo, reivindicó que el sector privado balear cuente con los ERTE «hasta que haya una vacuna, o, cuanto menos, hasta el inicio de la próxima temporada turística».

En caso contrario, vaticinó «el cierre de miles de empresas de Baleares de todos los sectores y tamaños en las próximas semanas».

Este escenario sería el «peor» porque no se hablaría solo de empleos suspendidos, sino de su destrucción. Unos puestos de trabajo que difícilmente podría absorber el mercado laboral balear.