Josep Manchado en una imagen de archivo. | Archivo

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«Un anarquista moderado por la edad». Así se define políticamente Josep Manchado, de 62 años, que el lunes fue fulminantemente destituido como director insular de Medi Ambient del Consell de Mallorca por rechazar en redes sociales las restricciones contra la pandemia. Sus opiniones en contra del uso de mascarilla, el pasaporte COVID o los confinamientos, como medidas para garantizar la salud pública, eclipsan a un personaje complejo con una larga trayectoria vinculada al ecologismo y el urbanismo de Balears.

Su anarquismo, especialmente vinculado a pensadores individualistas como Ricardo Mella, Max Stirner o Henry David Thoreau, no tiene que ver con los libertarios de derechas, conocidos ahora como anarcocapitalistas y que suelen apoyar al expresidente estadounidense Donald Trump. Manchado bebe de la cultura ácrata ibérica de izquierdas anterior a la dictadura, y que después de la muerte de Franco floreció brevemente antes de sucumbir al «desencanto» de la Transición. Después de haber sido expulsado de la Organización Juvenil Española (los boyscouts del franquismo) y de la Cruz Roja de la Juventud, fundó junto a unos amigos el colectivo anarquista Talaiot Corcat. La entidad encendió la chispa reivindicativa que culminó con la creación del parque natural de la Dragonera en los años noventa.

Siendo adolescente fue detenido por la policía; en 1977, formó parte de la ocupación del islote andritxol para que no lo urbanizaran. Entre diversas acciones y protestas, llegó la mili. Fue una etapa decisiva para él porque aunque no llegó a objetar fue arrestado en diversas ocasiones. Al salir del ejército empezó una «huida» ante el desencanto político, acuciado por la intentona golpista de 1981. Cogió la bicicleta y durante casi una década se entregó de pleno al ciclismo. Llegó a ser campeón de Balears en dos ocasiones y participó en unas 500 carreras, en las que compitió contra el mismísimo Perico Delgado.

Ya como geógrafo volvería a la política en los años noventa siendo miembro de la junta directiva del GOB, cargo que abandonaría al final de la década. Trabajó como técnico a las órdenes de la socialista Margarita Nájera en Calvià y entre 2001 y 2003 fue director insular de Urbanismo y Ordenación del Territorio del Consell de Menorca y director de la ponencia técnica de la Comisión Insular de Urbanismo. Su paso por isla dejó huella porque ayudó a diseñar la Menorca que conocemos ahora, con un suelo rústico completamente protegido. Esto le dio la suficiente experiencia y prestigio como para encadenar seis años en el Consell de Mallorca como cargo de confianza de Podemos, partido del cual ahora reniega. Su pasión por los viajes, la naturaleza y la ornitología también definen a Manchado, que es miembro del Grupo de Observadores de Rapaces de Albercutx.