Uno de los objetivos de la nueva Ley Turística es enriquecer el territorio en materia de sostenibilidad.

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Las Illes Balears son de nuevo pioneras y referentes en llevar a cabo y fomentar su camino productivo hacia la sostenibilidad. El archipiélago, una de las joyas del Mediterráneo, está plenamente comprometido con una sostenibilidad que gravita hacia el ámbito social, el medioambiental y el económico. Las Balears pueden presumir de un enclave y clima privilegiados. A esto hay que sumarle la responsabilidad social de sus empresas y la visión de futuro de los emprendedores, que ponen rumbo a un horizonte lleno de posibilidades bajo un denominador común: una apuesta para enriquecer unas Islas cosmopolitas repletas de cultura, consideración por el patrimonio y amor por su tierra.

El turismo, como la principal industria de las Islas, debe liderar esta transformación para aportar así más valor al conjunto de la economía. Un turismo responsable que debe ir marcado por la calidad y respeto al territorio.

Ley Turística

El turismo en Balears tiene por delante un futuro lleno de posibilidades. La nueva Ley Turística estará marcada por la circularidad, la calidad y la sostenibilidad. Con la reforma se busca mejorar el modelo turístico desde la colaboración, que anhela un crecimiento inclusivo y sostenible que acerque un turismo de calidad alejado de los excesos y que promocione la extensa riqueza patrimonial y ambiental de las Islas Balears. Un cambio que se pretende impulsar entre todos y que ahora todavía continuará mejorándose.

Asimismo, la ley dispondrá de 60 millones de euros en ayudas directas para apoyar al sector en la transformación: 45 millones para circularidad y 15 millones para camas elevables.

Ejes principales

La nueva Ley Turística gira en torno a tres núcleos. Por un lado, la sostenibilidad social, que tiene como punto de partida la calidad de la ocupación y de vida de las personas, con medidas que hacen que el turismo sea también sostenible en lo social. Se incluirá el deber de habilitar unas instalaciones térmicas que garanticen el confort de los usuarios de todos los establecimientos turísticos, donde se incluye, por supuesto, el bienestar de los trabajadores.

En cuanto a la sostenibilidad medioambiental, la ley procurará una serie de medidas de obligado cumplimiento destinadas a la cadena de valor turística. Balears será el primer destino que requerirá a las empresas tener programas de circularidad y serán precursoras en la implantación de dichos proyectos.

Cada año el sector turístico deberá ejecutar un examen de la gestión de los recursos y los residuos generados, enfocados en cuatro puntos: energía, agua, materiales y alimentos. A partir de esta evaluación, las empresas elaborarán una Planificación cada cinco años donde estipularán los objetivos de reducción y las inversiones, prácticas y protocolos necesarios para lograrlos.

posidonia

El tercer eje de la Ley se centra en mantener una clara apuesta por el medioambiente y la protección del territorio continuará siendo firme. Con esta normativa, las Illes Balears se propulsarán como un destino donde no solo importan los turistas, sino también cada una de las personas que viven allí.

Igualmente, Balears bloqueará el crecimiento de plazas turísticas en todas las islas durante cuatro años, tanto en el alquiler vacacional como en cualquier otro tipo de alojamiento.
Además de la transformación de estos tres ejes, la nueva ley presenta una serie de mejoras en el ámbito de la simplificación y la modernización administrativa. Se renuevan los criterios para conseguir un sector hotelero más competitivo, que impulse la calidad del servicio y deje atrás la cantidad de pernoctaciones.

Cada Consell Insular será competente para la iniciación y la resolución de los procedimientos para la imposición de las sanciones a que hace referencia esta norma, consiguiendo así un futuro lleno de posibilidades.