El aeropuerto de Palma está en máximos y la incógnita es saber qué comportamiento registrará el próximo año.

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La pospandemia y el proceso inflacionista que ha generado la guerra en Ucrania, así como el encarecimiento de la energía, ha provocado que de cara a la contratación de verano del próximo año los hoteleros de Mallorca y resto de islas estén pidiendo a los touroperadores alemanes y británicos incrementos de precios de entre un 10 y 15 %. Esta situación ha supuesto la crítica generalizada de las patronales de los touroperadores del Reino Unido y Alemania, ABTA y DRV, respectivamente. Ambas patronales califican de desorbitadas los incrementos de precios de los hoteleros de Baleares para contratar las camas hoteleras para 2023. Los touroperadores no están por la labor, de ahí que se avecinan semanas conflictivas entre los comerciales de las cadenas hoteleras y responsables de contratación de TUI UK y TUI Alemania, Jet2 Holidays, EasyJet Holidays, Alltours, FTI, Schauinsland-Reisen y DER Touristik.

«No nos queda más remedio que subir precios, ya que esta estrategia de comercialización no es para mejorar los resultados económicos el próximo año, sino simplemente para poderlos mantener. Los extracostes merman la cuenta de resultados y hay que paliarlo de alguna forma», señalan hoteleros de las principales zonas vacacionales de las Islas y de cadenas. Los touroperadores apuntan que esta subida de precios «encarecerá el destino balear y lo hará salir de mercado en el comparativo con el resto de destinos competidores en el Mediterráneo».

Los hoteleros apuntan que Grecia, Italia, Malta, Turquía y Egipto están en la misma situación que Balears, de ahí que el próximo año será más caro irse de vacaciones a todos los destinos de la cuenca mediterránea. ABTA y DRV ya vaticinan que de cara al próximo año se va a reducir la estancia media de los turistas por este motivo, pasando de una media de seis noches a cuatro o cinco.
El proceso inflacionista que padecen todos los países de la zona euro es otra de las causas que provoca que los hoteleros hayan entrado en esta dinámica de subir precios sí o sí para la próxima temporada de verano.

Aerolíneas

A este incremento de los precios hoteleros el próximo año hay que sumar el efecto negativo que tendrán los aumentos de las tarifas por parte de todas las compañías aéreas extranjeras, principalmente británico-irlandesas y alemanas. Ya hay aerolíneas que vaticinan subidas de un 20 %, por lo que será más complicado irse de vacaciones por el encarecimiento de los viajes y, especialmente, de los paquetes turísticos.

Que suban los paquetes turísticos tiene connotaciones negativas para un destino como Mallorca, que sustenta parte de su actividad gracias a la touroperación. «Es un factor que se tiene en cuenta, pero la inflación, el conflicto bélico y los altibajos del precio del combustible, hace inviable poder mantener la actividad sin subir tarifas», apuntan las aerolíneas. Las compañías aéreas españolas tampoco van a quedar al margen de esta estrategia, ya que los operadores de viajes de estudios y resto de productos turísticos ya han recibido el mensaje de que 2023 será un ejercicio complicado. Los hoteleros de Balears saben perfectamente a qué tienen que atenerse, pero el nivel de incertidumbre es todavía muy elevado para el invierno y para la primavera. Los dos principales mercados emisores a las Islas van a entrar en recesión. La patronal de alquiler turístico vacacional Habtur, por su parte, recomienda a sus asociados que no aumenten los precios.

Punto de vista
Germà Ventayol

Un intento

Germà Ventayol

Hablar del próximo año entra en el esoterismo y la adivinación. Pocos están en condiciones de saber cómo estará el mundo en 2023. Hasta es posible que ni Putin sepa si el año que viene volveremos a la playa con Ucrania en guerra, así que adelantar un incremento de precios hoteleros no deja de ser un ejercicio de voluntarismo y ya se sabe: contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar. La máxima la tienen grabada a fuego las grandes agencias turísticas.