Más de 200.000 personas salieron a la calle en Madrid, según Delegación del Gobierno, y 670.000, según los convocantes. | Efe

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«Los políticos utilizan Madrid como un chivo expiatorio pero lo de Atención Primaria es pandémica en toda España, es como una mancha de aceite que se va extendiendo». El presidente del Sindicato Médico en Baleares, Miguel Lázaro, recuerda que no solo hubo una manifestación multitudinaria en Madrid el pasado domingo en defensa de la sanidad pública y por el plan de las urgencias extrahospitalarias; también hay cuatro comunidades con una huelga de médicos convocada. En Balears, dice, «todavía no se han planteado estas medidas pero tenemos los mismos problemas». De momento «negociamos», sin embargo, añade: «en Primaria hay un conflicto latente que puede estallar en cualquier momento».

El análisis que hace el Sindicato Médico es que el modelo sanitario «está agotado» y para redefinirlo «son necesarios recursos». Como la cartera de Sanidad está transferida, está en las manos de cada comunidad el gestionar la falta acuciante de médicos. «En Baleares no hay tal grado de indignación como en Madrid, pero nunca 423 médicos habían escrito una carta de queja en la que se criticó duramente la situación de Primaria», alerta el doctor Lázaro. En la misiva se pedía una reorganización de las agendas para dar calidad de visitas y en estos momentos, «la situación está enquistada». Aun así, según el portavoz sindical «al médico le cuesta hacer huelga por los pacientes» y otra variable podría ser «el síndrome de indefensión aprendida, es decir, el médico se quema pero está tan agotado que no se planta». Lázaro habla de una indignación contenida y de «un burn out (quemazón) impresionante al que solo falta la cerilla».

Quizás la diferencia más grande con la comunidad de Madrid es la voluntad del Govern de negociar. «Aquí trabajamos cada día por la paz social y para incorporar decisiones que mejoren la atención a la población», defiende la consellera de Salut, Patricia Gómez. «Escuchamos a ciudadanos, pacientes, y a los profesionales y sindicatos. Hay una serie de propuestas que incluyen los presupuestos de la comunidad. Estamos hablando de 2.241 millones de euros para invertir en sanidad pública. Este es el camino y los ciudadanos juzgarán si la inversión se hace bien», añade. Según el Sindicato de Enfermería SATSE, «lo de Madrid es un caso excepcional».

Su secretario general, Jorge Tera, describe que ahí «no se dialoga, es una administración semiprivatizada, y la pandemia ha dejado huella, han desmontado urgencias y Primaria y no se han repuesto». En este sentido, «ninguna otra comunidad ha vivido algo semejante, añade. «Ahora tienen prisas para reabrir servicios sin organizar, forzando a la gente, y con un serio déficit de médicos y se ha montado lo que hemos visto», concluye. La situación en Balears solo es comparable por la falta generalizada de facultativos, «no se forman a los suficientes y con esta oferta y demanda se los lleva la privada». Según Tera, el problema no es extensivo entre el colectivo de enfermeras.