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El conseller de Educación y Formación Profesional del Govern, Martí March, ha asegurado este martes que en Balears «no sólo no hay discriminación, sino que los alumnos salen con un nivel de castellano y de catalán adecuado». En el pleno del Parlament, March ha defendido que el Ejecutivo autonómico se preocupa de que los estudiantes, cuando acaben la enseñanza obligatoria, sepan castellano, catalán y una tercera lengua. El conseller ha respondido así al diputado del PP Juan Manuel Lafuente, quien ha preguntado sobre la denegación del Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJIB) a la petición de un padre de Mallorca para que su hija recibiera el 25% de clases en castellano. Según Lafuente, el Govern «no tiene palabra» con esta cuestión y con la Ley de Educación de las Islas «perdió la oportunidad de llegar a un acuerdo razonable» en materia lingüística.

March ha destacado que «los datos dicen claramente» que el nivel de castellano que tienen los alumnos de Balears es similar al que tienen las comunidades autónomas que no son bilingües. También ha apuntado que el Tribunal Constitucional «ya ha dicho claramente que el catalán y el castellano son lenguas vehiculares» y ha añadido que eso está contemplado en la normativa balear.

También en materia educativa ha realizado una pregunta la diputada de El PI-Proposta per les Illes Balears Maria Antònia Sureda, quien ha considerado que los nuevos currículos que derivan de la Lomloe han supuesto cambios en el sistema educativo que se han de aplicar con cierta «flexibilidad». Sureda ha preguntado cuándo acabarán la formación para aplicar la nueva normativa los docentes, que se han visto afectados en los últimos años por los efectos de la pandemia y los cambios constantes en la leyes educativas.

March ha reconocido que el Govern balear hubiera preferido un proceso más lento en la aplicación de la normativa que, según ha dicho, «tiene un espíritu de transformación» y apuesta por los currículos competenciales. En este punto, ha recordado que en marzo y en abril ya comenzó una formación de los profesores en la que participaron unos 400 centros educativos. «Tenemos claro que ha de ser un proceso permanente», ha añadido.