Jhivvan Jackson progresa con el balón ante la defensa de Xavi Hernández, en el que fue su primer partido con el Hestia Menorca | Gemma Andreu

La nueva versión del Hestia Menorca ya se ha presentado en sociedad. Apenas once días y un par de partidos han discurrido desde que el club insular incorporase al puertorriqueño Jhivvan Jackson y al madrileño Héctor Alderete (reuniendo así en la Isla al par de hermanos, internacionales en su etapa de formación, forjados en la cantera de Estudiantes), un margen suficiente para comprobar que el colectivo que prepara Javi Zamora difiere para bien, no un abismo, pero sí en un pedazo ingente, en relación al modelo de equipo que le distinguió hasta el término del pasado mes de febrero.

Y lo más trascendente; de las dudas que desprendió el cuadro menorquín, que incluso llegó a motivar que su presencia en las eliminatorias por el ascenso fuera puesta en cuestión, ha pasado, en dos partidos, dos victorias y menos de quince días, a destacar como uno de los aspirantes incluso a conseguir el primer lugar de la fase regular en la conferencia Este (quinto clasificado, 12-8, a tres victorias de la cima, pero con un partido menos que Benicarló y Albacete, que detentan el liderato compartido, 15-6).

En ese sentido, cabe poner de relieve, y como primer factor, la incursión de Jhivvan Jackson en el equipo y en la liga. No en vano, a raíz de la salida de Marrow, y anteriormente por la de Corbacho, ocurrida en pretemporada, al Hestia Menorca se le advirtió desprovisto de puntos en su ‘backcourt’, con el desequilibrio y la desestructura que eso genera, más si cabe en función de que el equipo carece de un referente interior de clara querencia ofensiva.

La venida del boricua, que además se aleja del clásico perfil anárquico por el que acostumbra a responder el jugador caribeño tipo (en lo que también tiene su influjo su pertenencia a una familia de gran tradición balocestística; recordar que Jhivvan es nieto del histórico Flor Meléndez, que entrenó en el Manresa de ACB en el curso 89-90, e hijo también de exjugador, el panameño Leroy Jackson), ha repercutido no solo para solucionar esa merma sino incluso para mejorar el potencial previo, al que ostentaba el conjunto en tiempos de Marrow.

El ‘1-2’ de Bayamón, tal y como resaltó este diario apenas terminó su primera función con la elástica menorquina, en la que destrozó al Benicarló, además de ser un empedernido ‘canastero’, asiste, hace jugar, genera espacios, se maneja con astucia sin balón y posee un primer paso capaz de desestabilizar al más férreo defensor; sin omitir que su presencia ha multiplicado las variantes del colectivo y convertido la zona de más allá del 6.75 en un fértil espacio de circulación y creación de lo cual, por razones obvias, también se beneficia la batería interior.

No en vano, los 33 puntos y 27 créditos de valoración que ha promediado Jackson en sus primeros dos partidos con el Hestia Menorca destacan como un paradigma de lo más revelador acerca del impacto que está teniendo, en el equipo y también en la liga (y a modo de anécdota, comentar que los 36 tantos que convirtió en Madrid al Zentro en la velada del miércoles, 77-82, destacan como la mejor anotación de un jugador del equipo insular).

Pero su valía alcanza muy por encima de las cifras y abarca también lo intangible. Carácter, liderazgo, carisma… virtudes sustentadas en su talento y calidad, tal vez sin parangón en la presente LEB Plata.

Y en otro orden, procede igualmente significar que la incorporación al grupo del menor de los Alderete (9 puntos, más de 10 rebotes y 17 de valoración, sus medias desde que aterrizó en la Isla) ha resultado el complemento perfecto, a la de Jackson y al colectivo, para terminar de perfilar un grupo con aspiraciones a todo (y si bien no ‘mete’ lo que Corbacho desde el flanco exterior, revisando puntos fuertes y débiles de uno y otro jugador, y sus prestaciones defensivas, la sensación, insobornable, es de que el equipo menorquín mejora con el intercambio de cromos).

Transformación

Y es que el crecimiento como colectivo y la transformación de la que para bien está haciendo gala el Hestia Menorca a raíz de recurrir al mercado no solo ha redundado de modo directo en convertirle en un mejor y más compensado equipo, sino que también    ha supuesto que prospere dentro de la jerarquía de la liga. Ahora el equipo es quinto en el Este, cuando un par de semanas atrás incluso su presencia en la postemporada no estaba totalmente aclarada, y orbita en pleno acelerón de juego y resultados, lo que quizá no le alcance para terminar como líder de conferencia (pero lo cual ahora tampoco es una utopía), aunque sí le ha revitalizado de lleno y convertido en un notable aspirante al ascenso. El nuevo Hestia Menorca presenta sus credenciales y sueña con LEB Oro.