El ciclista ciutadellenc, en una de las pruebas internacionales vividas esta temporada | Primaflor

«De cara al 2023 lo tengo cerrado con Primaflor-Mondraker. Será ya mi quinta temporada con ellos». Lo avanzaba este martes a «Es Diari» el ciclista internacional de Ciutadella, Francesc Barber, firme promesa del ciclismo español de BTT, quien recordaba que empezó en este equipo con tan solo 15 años, «con lo cual me han apoyado desde muy joven y estoy muy agradecido. Creo que es una gran estructura para seguir creciendo como ciclista de MTB», esgrimía el menorquín, tras cerrar un pletórico y largo curso 2022; el de su estreno en la categoría sub-23, tras ser el mejor júnior de España.

Confirmada su renovación en el Primaflor-Mondraker, sin tapujos, Barber habla de objetivos de cara a la temporada 2023, siendo sub23 de segundo año: «Principalmente ser lo más regular posible en las carreras importantes del año: todas las pruebas de Copa del Mundo, Europeo y Mundial», avanza en esta página, tras un año «con algunos ‘altibajos’ pero también he visto que puedo estar entre los 15 primeros en Copa del Mundo e incluso entrar en el Top10, como hice en el Campeonato de Europa. Así que mi objetivo para el año que viene es consolidar ese nivel en cada competición».

Francesc Barber, pese a las propuestas con las que ha contado dada su calidad y progresión para pasarse al mundo del ciclismo de carretera– o incluso llegar a combinar ambas especialidades–, tiene muy decidido que su lugar está en el sillín de la ‘mountain bike’. Eso sí, su teléfono ha sonado en un par de ocasiones, para convencerle para la ruta. «Este curso pasado tuve alguna propuesta de correr en carretera e incluso de pasarme a un equipo profesional (de segunda división) de carretera. Era una propuesta bonita aunque no lo vi suficientemente claro», manifestaba Barber, mientras se bajaba de su bicicleta tras un nuevo entrenamiento.

Pese al ‘no’ rotundo al trasvase al cemento, admite el corredor insular que la carretera es una modalidad «que también me gusta, aunque en estos momentos no me veo compitiendo en ello. Me motiva mucho más seguir creciendo en el mundo del MTB», exclama, reconociendo que incluso le han propuesto «compaginar las dos modalidades, carretera y MTB, pero tampoco lo vi claro. Son dos deportes muy duros y exigentes e intentar compaginarlos en una misma temporada tiene que ser bastante complicado. En mi caso tengo claro que ahora mismo prefiero centrarme al cien por cien en una modalidad, en este caso el ‘mountain bike’, e intentar hacerlo lo mejor posible», abundaba.

Eso sí, viendo como su paisano y referente, Albert Torres, sí se decidió por la ruta, dejando algo de lado la pista. «Realmente la modalidad de carretera es la que más mueve económicamente. También hay que decir que los equipos son mucho más grandes, con más presupuesto y necesitan muchos más corredores, en comparación al MTB, con lo cual, llegar a destacar en el ciclismo de carretera es mucho más difícil», reconoce.

Presente y futuro de Barber

Como a muchos otros deportistas como el mismo Torres, también para Barber, participar en unos Juegos Olímpicos es un gran sueño, si bien, ni mucho menos le quita el sueño. «Sí que se te pasa por la cabeza y obviamente que hace ilusión llegar a unos JJOO pero tampoco lo tengo muy metido en la cabeza en estos momentos. Soy bastante joven y siendo realista me quedan muy lejos los próximos juegos en París», señala Barber, quien tiene claro que previamente debe pasar por otras etapas «y formarme mucho más, luego ya si en un futuro llega la posibilidad de participar en unos JJOO, genial».

Mientras tanto, Francesc Barber sigue entrenándose duro, tras un 2022 de un balance «bastante bueno, ha habido de todo. Carreras muy buenas y momentos en que todo fluye y parece que todo te salen bien y otras complicadas y momentos duros, en que las cosas no salen como esperas; o no se ve reflejado todo el esfuerzo y dedicación». Y sí viendo en el paso de júnior a sub-23, «un escalón muy grande; pasas de correr en juvenil (dos años), con gente de 17-18 años, a competir en sub23 (cuatro años), de 18 a 22, y sí hay mucha diferencia. El desarrollo físico y madurez de cada persona y la experiencia que adquiere uno mismo durante la etapa sub23 es lo que marca más la diferencia».

Punto de vista

«Mi padre tiene un gran papel»

«Mi padre tiene un gran papel en mi vida ciclista, fue el que me enseñó a montar y me apuntó a una escuela . Me gustó, le di continuidad y poco a poco me lo fui tomando más en serio, pero siempre con el apoyo de mi familia», dice Barber.

Actualmente su padre va a todas sus competiciones de Europa. «Le gusta seguir las carreras y para mí es un apoyo extra saber que está ahí. Y me ha ayudado mucho con el tema mental».

En su tiempo libre su padre se dedica al ‘coaching’, «así que para mi eso ha sido de gran ayuda. En el deporte de élite, donde todo está tan ajustado, la mentalidad es muy importante», dice, con rotundidad.