El jugador polaco Robert Lewandowski controla un balón ante la presión del español Pedri durante el partido que España y Polonia han disputado.

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España 1 – 1 Polonia
España: Unai Simón; Marcos Llorente, Laporte, Pau Torres, Jordi Alba; Rodri, Koke (Sarabia, m.61), Pedri; Gerard Moreno (Fabián, m.68), Dani Olmo (Ferran Torres, m.61) y Morata (Oyarzabal, m.86).
Polonia: Szczesny; Bereszynski, Glik, Bednarek (Dawidowiz, m.85), Puchacz; Swiderski (Frankowski, m.68), Moder (Linetty, m.85), Klich (Kozwloski, m.56); Jozwiak, Zielinski y Lewandowski.
Goles: 1-0, m.26: Morata. 1-1, m.54: Lewandowski.
Árbitro: Daniele Orsato (Italia). Amonestó a Pau Torres (81) y Rodri (92) por España; y a Klich (36), Moder (57), Jozwiak (59) y Lewandowski (90) por Polonia.

La importancia en un gran torneo de una figura como Robert Lewandowski y la ausencia de un referente en España, blanda en el gol recibido y que perdonó un penalti, depararon el segundo empate consecutivo que deja el Grupo E abierto y a la Roja obligada a ganar a Eslovaquia en la última jornada para no depender de nadie.

A esta selección española le falta jerarquía y experiencia en un grupo de futbolistas que no encuentran respuestas ante la presión. Cuando aparecía la contundencia que faltó en el debut y con el factor fortuna de su lado con el segundo poste salvador, dejó escapar la ventaja en el marcador y el triunfo que tanto necesitaba, despejar las dudas y quitarse de encima los nervios de un grupo joven que no crece en la competición ni aleja las incertidumbres.

El paso al frente hacia octavos de final pasaba por el triunfo ante Polonia. El camino hacia él lo conocían, repetir la personalidad con balón pero añadir mayor profundidad y, sobre todo, acierto. Los 17 remates sin gol ante Suecia se rebajaron cuando Morata apareció para saldar deudas. Desde la madurez con la que ha afrontado una situación incómoda que en el pasado le habría pasado factura psicológica.

España demanda jugadores determinantes y ahí aparece Morata, acariciando la historia de convertirse en el delantero español con más goles en Eurocopas. Por delante de leyendas. Luis Enrique le buscó un nuevo socio en ataque con la entrada de Gerard Moreno. El único cambio del once. Tan tirado a banda que, por momentos se le veía incómodo sin la velocidad del extremo o lanzando centros que está acostumbrado a rematar, pero en una posición en la que fue decisivo.

A los 26 minutos recibió el balón, encaró hacia dentro y sacó un disparo que mandó a la red Morata, adelantándose a su marcaje y necesitando de VAR para la confirmación de su posición. Su celebración, buscando a Luis Enrique, fue el agradecimiento a la defensa a ultranza del seleccionador de un jugador que necesita en su mejor versión. Alejado de las inseguridades que provocaron los incomprensibles silbidos del primer día.

Y, la verdad, es que España merecía menos el gol que ante Suecia. Había llegado menos ante una Polonia con defensa de cinco que sorprendió de inicio con su presión alta. A los de Luis Enrique le venía bien la valentía de un rival al que una derrota les mandaba a casa, y con espacios encuentran el mejor escenario para añadir profundidad a su fútbol. El exceso de ganas de brillar provocó un derribo de Morata dentro del área sobre Zielinski y un latigazo de Klich a la parte alta de la red sirvió de aviso.

La confianza regresaría desde la posesión, el físico de Marcos Llorente y sus conexiones con Gerard Moreno, las apariciones de Pedri, tan voluntarioso en el ofrecimiento como conservador en un juego al que debe meter mayor riesgo en el pase. Los nervios los quitaba de encima Dani Olmo con el primer disparo a puerta.

Luis Enrique pedía abrir el campo ante una defensa poblada. Las subidas de los laterales ganaban tanta importancia como el repliegue en el que exhibía físico España. Así perdonaba Rodri un balón muerto tras un rechace cuando Polonia se iba encerrando por el empuje hasta ser castigada. Lo acarició de falta Gerard y lo inventó en el gol.

En un nuevo escenario, con ventaja en el marcador, debía demostrar España el poso con un grupo en el que doce de sus jugadores debutaron el primer día. En el polo opuesto aparece un futbolista de la magnitud de Lewandowski. Apareció para dejar claro que el partido no estaba acabado, poniendo un pase a Swiderski que sorprendió a Unai, lento en la salida.

De nuevo aliado con la madera el portero español, cuando Swiderski castigó una mala salida de balón con un disparo seco que repelió la madera antes de la primera parada de nivel de Unai Simón en el torneo. Ante Lewandowski, haciéndose grande en el mano a mano para sacar el disparo con el cuerpo.

Antes de la irrupción de las dudas pudo sentenciar España cuando Gerard Moreno se adelantó a un centro de Jordi Alba pero estrelló su remate en el lateral de la red. Faltó experiencia para manejar el partido en el segundo acto y sobraron nervios cuando todo se torció.

No podía ser otro que Lewandowski. Pocos nueves son tan influyentes en un partido como el punta polaco que se comió a Laporte para sacar oro de un centro desde el costado derecho. No atacó el balón el central, blando ante el toque del 'matador' para desestabilizarlo antes de impactar un testarazo imparable.

La oportunidad de levantarse le llegó rápido a España y la desaprovechó. Nació de un pisotón de Moder a Gerard Moreno dentro del área, tras haber lanzado un centro sin rematador. Con el VAR entrando de nuevo en escena. El máximo goleador español de la temporada estrellaba su disparo en el poste y Morata regresaba a su versión de fallar lo que un delantero nunca debe perdonar. El rechace, con todo para marcar, no consiguió colocarlo dentro de la portería rival.

Se iniciaba una pelea contra el rival, su dureza y el cronómetro. Los cambios de Luis Enrique aumentaban la verticalidad pero el nerviosismo se iba apoderando del equipo según se acercaba el final. Szczesny sacaba un disparo cruzado de Morata que se vació en el campo, se peleó con todos buscando el tanto del triunfo que no llegó. Lo tuvo cuando Sarabia le dejó muerto un pase de Jordi Alba y no superó al portero en su mano a mano. Polonia celebró seguir con vida en el torneo y España, con sabor de derrota, se jugará todo ante Eslovaquia con el regreso de lo que más le falta, la experiencia representada en Sergio Busquets.