Lance del duelo de ida entre Villacarlos y Balears. | Javier Coll

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Producto del intenso flujo marítimo con Gran Bretaña y Países Bajos que prevalecía en la época, Es Castell se distingue una de las primeras cunas que el fútbol insular conoció en el albor del siglo anterior. Hoy, un abismo temporal después de iniciar ese vínculo, ya convertido en centenario e inquebrantable, y por medio de su principal exponente, el Atlético Villacarlos, la población que alumbra el primer sol del país puede disfrutar de la mayor cumbre deportiva de su historia, puesto que como tal resplandecerá el ascenso a División de Honor juvenil que el equipo que entrena Lluís Vidal celebrará si a mediodía de hoy derrota en Palma al Atlètic Balears (Son Malferit, 12 horas).

En su defecto, de no ganar, el éxito, que distancía a dos puntos, se convertirá en una realidad tangible a la que el Villacarlos neutralice y cumpla con esa breve brecha que indica la clasificación, lo que incluso podría ser también hoy de empatar y si el Cide, cuarto clasificado, que orbita 10 puntos abajo ?y su rival, el Balears, tercero, a idéntica franja?, no gana al Mallorca, líder inasequible pero sin posibilidad de ascender al ser filial. A lo sumo, de perder, asegurar el subcampeonato para suscribir el ascenso y con ello la mayor cota en la historia del deporte de Es Castell demoraría una jornada más ?restarían tres para que agotara la temporada.

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