Fútbol

Nuestros embajadores, en vilo

El grueso de futbolistas menorquines repartidos por el territorio español viven desde casa el estado de alarma, muy pendientes de la Liga y algunos, como Rubén, afrontando el ERTE del Logroñés

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Rubén Martínez, junto a sus familia, en su casa en Barcelona

Rubén Martínez, junto a sus familia, en su casa en Barcelona

R.M.

Tras la ampliación del estado de alarma y emergencia sanitaria a causa de la pandemia covid-19 y una vez que la Real Federación Española de Fútbol aprobaba la suspensión de las competiciones hasta que las autoridades consideren que pueden retomarse sin riesgo, han sido varios los clubes de fútbol españoles de las categorías profesionales que se han visto forzados a tomar medidas laborales para asegurar la pervivencia del club en las actuales y excepcionales circunstancias. Es el caso, entre muchos otros, de la UD Logroñés que decidió presentar un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo). O sea, que el menorquín Rubén Martínez, uno de los astros en La Rioja, es uno de los damnificados. Por contra, el caso de su compatriota, Pedro Capó– como otros–, es diferente en el CE Sabadell, donde de momento, pese a estar todo parado, no han adoptado posturas drásticas.

Pedro Capó (CE Sabadell)

El centrocampista de Maó está pasando el confinamiento en Sabadell mismo, junto a toda su familia. «Creímos que era lo mejor para todos; al fin y al cabo, el contacto con otras personas debe ser nulo», advertía a «Es Diari». «Lo estamos viviendo con la tranquilidad que requiere la situación y cumpliendo con lo que está en nuestra mano, que es quedándonos en casa».

Rubén Martínez (UD Logroñés)

Rubén y familia por su parte están en su casa en Barcelona, «intentando llevarlo lo mejor posible y con la suerte de estar muy entretenidos con nuestro hijo. El día a día ha variado mucho, ya que nos gustaba mucho salir a pasear, por la tardes en el parque, etc». Actualmente el mahonés, para seguir en forma, sigue un plan diario del preparador físico del Logroñés y en contacto permanente con el doctor. «Cada mañana le enviamos nuestra temperatura, peso y cómo estamos», explica Rubén, que nos ratifica su tema contractual. «El club presentó un ERTE que todavía no sabemos si han aceptado, toca esperar», asegura el insular, que el 30 de junio acaba contrato.

[Lea la noticia completa en la edición impresa del 29 de marzo en Kiosko y Más]

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