Carbonell. El responsable arbitral insular aboga por evitar nuevos conflictos y llegar a consensos por el bien e interés de todas las partes - Archivo

TW
0

Menorca, de División de Honor juvenil, y Penya Ciutadella, de Tercera División, se enfrentan el 27 de julio. Es el partido que estrena el calendario de la pretemporada. Y no hay arbitraje oficial. De hecho, no hay ni trío arbitral. Un excolegiado realiza la función de aplicar el reglamento. Se enciende la mecha. Las partes implicadas y afectadas, unas más otras menos, unas en un sentido otras en otro, inician un cruce de declaraciones que deja a las claras la falta de diálogo directo y consenso en el tema principal: las tarifas arbitrales en los partidos de preparación.

El conflicto se arrastra del verano anterior. Pero nadie había curado la herida abierta antaño. Hasta el miércoles pasado. El presidente del Comité Balear, Tomeu Riera Morro, fija unas nuevas tarifas 100 euros por trío, independientemente de la categoría, y 60 euros por un arbitraje individual en categoría juvenil.

Las aguas vuelven a su cauce. Los clubes solicitan de nuevo arbitrajes oficiales al Colegio. El jueves, Pau Carbonell dirige el Migjorn-Penya Ciutadella y Rubén Fernández el Mercadal-Villacarlos. "Los clubes han aceptado la nueva propuesta", confirma satisfecho Carbonell, el responsable arbitral en Menorca, "nosotros hemos bajado mucho las tarifas. Hacemos un esfuerzo porque la pretemporada es cosa de todos. Necesitamos arbitrar para recuperar sensaciones, pulir detalles técnicos sobretodo en arbitrajes de tríos y la gente que empieza necesita practicar".

Carbonell niega la mayor que el entorno balompédico aplica, muchas veces por desconocimiento o mala fe, a su colectivo, "un asistente, por tres horas y media o cuatro, se lleva 20 euros. No pitamos por dinero. En verano es difícil encontrar gente que pueda o quiera pitar por sus ocupaciones laborales".

Y otra máxima sobre la que Carbonell quiere aportar luz, "la tarifa de 580 euros para los partidos oficiales de Tercera División viene impuesta de Palma. Es un precio unificado y acordado por la Federación y los clubes. De hecho, en los últimos siete años, desde que entramos en el colegio, las tarifas de Menorca sólo se han incrementado por el IPC. Y en los últimos tres años éste no ha subido y en las categorías hasta edad cadete los clubes recuperan los gastos de arbitraje por la vía de las subvenciones".

Al margen de esta circunstancia puntual y solventada, el Colegio de Árbitro pasa por su mejor momento desde que Pau Carbonell accediera al cargo de delegado hace siete años. El colectivo alcanza esta temporada los 51 miembros, "cuando entramos éramos solo 24, con todas las dificultades que supone para trabajar y mejorar. Nuestras campañas de captación han funcionado y Pedro Bermúdez realizad un gran trabajo en los cursos. Hoy en día, todos los árbitros están más preparados física y técnicamente". El día 13 de septiembre, todos los colegiados están emplazados en la pista de atletismo de Maó para las pertinentes pruebas físicas".

Un número, 51, que permite ser más exigente, "quien no pasa las pruebas físicas no pita. Tienen una repesca al cabo de un mes y otra en febrero. Antes, con 24 árbitros, no podías ser tan severo, porque no podíamos aplazar partidos por falta de árbitros. Ahora los castigos y sanciones están a la orden del día si no se cumple el régimen de puntualidad, educación y preparación física y técnica. Ahora pita la gente que se lo curra y lo hace bien".

Sin embargo, la incorporación de nuevos miembros al colectiva arbitral mantiene un cauce de conflictividad entre los más jóvenes. "El 50 % de jóvenes de 17-18 años dejan el arbitraje por los padres. Esto es así. Los padres siempre quieren ganar, no hay partidos amistosos, y con su comportamiento se olvidan que un árbitro novel y joven, como los propios futbolistas en edad de formación, necesitan un proceso de aprendizaje que solo se obtiene pitando partidos y equivocándose, como todos".

Bien diferente, ejemplar en realidad, es la actitud de los clubes según Carbonell, "entrenadores, jugadores y delegados son consecuentes y respetuosos cuando se encuentran con un árbitro nuevo. Hablamos con ellos, así lo entienden y los fallos, que los tienen, los señalamos y rectificamos en el colegio, como debe ser".

Un objetivo, esta temporada, del Colegio será mantener la plaza que en Tercera División dejará vacante Pedro Bermúdez a su conclusión por cumplir 45 años.