Daniel Rossinés y Juan Carlos Unzué

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Daniel Rossinés, un apasionado de la natación de aguas abiertas, cuenta los días ya para que este 18 de junio viva el reto Upside Down Menorca, siguiendo los mismos pasos del año pasado en el que nadó toda la costa catalana, desde Portbou hasta Les Cases d’Alcanar –400 kilómetros y más de 200.000 brazadas –con el objetivo de sensibilizar a la opinión pública y recaudar fondos para la investigación contra la ELA. Este año, el reto consiste en dar la vuelta a Menorca, del 18 al 26 de junio en ocho etapas, a una media de 20km al día, para seguir dando visibilidad a esta enfermedad.

Rossinés vivió de cerca el dolor y la angustia de esta terrible enfermedad con su amigo y pareja de pádel, Jano Galán, uno de los rostros de la lucha contra esta terrible enfermedad. Coincidiendo con la mítica prueba de aguas abiertas de Cadaqués, en septiembre 2015, Rossinés, junto con otras cuatro personas, tiraron de Galán mediante un sistema de cuerdas y arneses a lo largo de los 6,5km, de Cap de Creus y Cadaqués. Este impresionante desafío tomó dos horas y fue un hito importante en la historia de la natación en aguas abiertas. Galán se apagó en noviembre de 2016, su fuerza de voluntad, su lucha por intentar que esta enfermedad se conociese, su positivismo y su manera de ver la vida, sacudió la de Rossinés para seguir el legado de Jano Galán y poner la esclerosis lateral amiotrófica en boca de todos. De aquí surge Upside Down Challenge, desafío único para recaudar fondos para la investigación de la ELA. Todo el dinero recaudado, a través de la Fundación Luzón, se destinará a Tricals (World largest Network to Cure ALS), organismo europeo que compone la mayor red de centros de ELA del mundo. 25 países y 63 centros de investigación unidos para desarrollar tratamientos y ensayos clínicos interconectando pacientes, centros de investigación y farmacéuticas.

Juan Carlos Unzué

Juan Carlos Unzué, exfutbolista y exentrenador de fútbol que padece ELA, será el padrino del reto Upside Down Challenge Menorca. «Somos un equipo de 4.000 personas afectadas con esta enfermedad. Casi todas las investigaciones de ELA y las ayudas para los pacientes están financiadas con dinero privado, de retos como estos; es el momento de que los políticos nos tengan en cuenta. Faltan recursos económicos enorme de cara a la investigación. Ojalá me equivoque y podamos encontrar algo. Que lo cure será difícil pero hay estudios que podrían conseguir parar la evolución». Unzué alzó la voz e hizo pública su enfermedad en 2019 para ayudar en la investigación y para que la vida de miles de pacientes sea más digna y no se olvide.