Los arqueólogos trabajan en la recuperación de los restos humanos. | Javier Coll

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Los restos humanos hallados en las entrañas del Cós de Gràcia de Maó corresponden, según las primeras pesquisas, al esqueleto de una mujer adulta de la época romana más postrera (siglo IV o V). La hipótesis, prematura aún, confirmaría la existencia de un asentamiento en las afueras de la ciudad romana que no se tenía controlado por parte de los expertos pero de cuya existencia se empezó a sospechar cuando hace unas semanas se localizó un depósito de la misma época unos metros más al norte de la calle.

Joana Gual, arqueóloga del Departamento de Patrimonio Histórico del Consell, explica que estos sorprendentes hallazgos les han, en cierta manera, «descolocado» y «amplían mucho el conocimiento sobre la ciudad» de aquella época, ya que hasta ahora se limitaba su extensión al entorno de la iglesia de Santa Maria, tirando hacia Plaça del Príncep. Se podría tratar de un asentamiento creado en las afueras de la ciudad romana ligado a una actividad determinada, una especie de, utilizando conceptos actuales, casa de campo.

De hecho, a pocos centímetros de esta tumba se identificaron otras cuatro o cinco que por el desarrollo de las obras no se han examinado, y que formarían una necrópolis ligada a este asentamiento. Fueron estas las que activaron las alertas. Montse Vivó, la arqueóloga que trabaja en la extracción de los restos óseos y el control de las obras, asegura que la tumba parece de época cristiana, como indica el hecho de que no hayan encontrado objetos de ajuar.

La labor de extracción es manual, incómoda y muy minuciosa, con un difícil acceso a la parte superior del cuerpo. Aún así, no afectará a las obras. Los restos se sacarán para ser examinados en un laboratorio y confirmar así las hipótesis que ahora se manejan desde la máxima cautela y provisionalidad. Una de las cuestiones a resolver es si la tumba y el depósito son de la misma época, algo que parece probable por el tipo de material (opus) de este último. «Lo bonito sería que se pudieran relacionar cronológicamente», afirma Vivó, quien a lo largo del día atiende a numerosos curiosos.