El París más bohemio se vive en Maó

El Orfeón Mahonés ha superado con éxito su apuesta por «Bohemios», con una más que correcta puesta en escena para trasladar al espectador al mundo artístico de 1840 en la capital francesa

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Menorca Mao Orfeon Mahones opera Bohemios

El montaje reúne sobre el escenario a más de cincuenta artistas, que ayudan a dar forma a esta zarzuela ambientada en los barrios bohemios del París de 1840

Javier Coll

La historia de amor del músico Roberto Randel y la cantante Cosette Lissan se ha revivido con éxito este fin de semana con la versión de «Bohemios» que se ha podido ver sobre el escenario del Orfeón Mahonés. Ha sido un montaje muy elaborado y para el que se ha contado con un amplio equipo artístico, para dar vida a una zarzuela ambientada en los sectores más bohemios del París de 1840.

La entidad cultural de Maó ha presentado un montaje muy logrado, bajo la dirección de Joan Mercadal, en el que se han combinado las actuaciones solistas para interpretar los diferentes personajes, con las intervenciones del coro para dar vida a la sociedad de la época. Todo, acompañado por una más que destacable banda sonora que ha hecho posible la orquesta del Orfeón, comandada por Juanjo Mercadal.

Elena Carreras, en el papel protagonista de Cosette, realizó una sobria interpretación de su personaje, al igual que Jaume Olives, dando vida al compositor novel Roberto Randel.
Mientras, Roger Villalonga, que daba vida al poeta Víctor Dubal, amigo de Roberto, puso con acierto los toques más humorísticos a un personaje simpático que llega al espectador con sus escenas más cómicas.

El reparto se completaba con las acertadas interpretaciones de Vicente Andreu, haciendo de Marcelo, el padre de Cossete; Manolo Obrador, escenificando a Ginard, el supuesto gran mecenas; Meri Pascual y Montse Mercadal, como las inseparables y graciosas Juana y Cecilia, que buscan a su hombre en el barrio Latino; y Tonyi Rivera como la portera Pelagia.

Por último, también se pudo escuchar al barítono Paulino Maria, en un papel solista secundario pero que también permitió disfrutar de su interpretación.

En cuanto al coro, dio vida a los ciudadanos del barrio parisino de la época, con varias apariciones sobre el escenario que demostraron el trabajo realizado los últimos meses para la ocasión.


Amor y comicidad

Sobre el escenario del teatro del Orfeón se interpretó esta historia en la que se mezclan los deseos de triunfo de sus personajes, los tejemanejes para alcanzarlos y la parte más amorosa entre los dos protagonistas, vecinos pero desconocidos que confluirán en las salas de la Opera Cómica de París.

Esta zarzuela de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios, con música de Amadeo Vives nos trae una historia que sucede en los barrios bohemios de París de mediados del siglo XIX, y narra el episodio en que Roberto Randel acaba de componer una ópera a partir del libreto escrito por su amigo Víctor. Son dos artistas que viven con lo puesto y sin saber si podrán comer al día siguiente. Ambos tienen puestas todas sus esperanzas en la poesía y la música, aunque ello suponga pasar hambre con bastante frecuencia.

A partir de ahí se desarrolla una historia en la que la vecina de Roberto, Cosette, la enamorada «hija de un tenor que perdió la voz y que se dedica al bel canto», toma prestadas, sin que él lo sepa, las partituras que el músico está componiendo, para una prueba que le puede abrir las puertas como cantante.

Es así como Cosette, y tras las peripecias que vivirán los personajes, se convertirá en impulsora también de la carrera del propio compositor, y ambos acabarán encontrándose en las salas de la Ópera Cómica donde se les augura una exitosa carrera musical, a la vez que nace el amor entre ambos.

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