La ciudad de La Habana se despierta

El fotógrafo astur-menorquín Emilio Chamizo dedica uno de sus últimos reportajes fotográficos a la capital cubana

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Tomó estas fotografías en un viaje a Cuba que realizó el noviembre pasado.

28-08-2017 | Emilio Chamizo

«Pide que el camino sea largo, que muchas sean las mañanas de verano en que llegues -¡con qué placer y alegría!- a puertos nunca vistos antes». Estos versos del poeta griego Constantino Kavafis resumen a la perfección el espíritu de este fotógrafo que vive a caballo entre Asturias y Menorca. Emilio Chamizo nació en el norte de la Península pero un día se enamoró de una isleña de Sant Lluís.

Su primera foto la hizo con una cámara Kodak de baquelita que le regaló su madre y desde entonces ya ha llovido mucho. No ha parado de crecer día a día en esta profesión.

Hace unos años que abandonó las bodas para dejar que su mirada traspasara todo tipo de fronteras. Durante estas últimas décadas, no ha parado de viajar captando instantáneas espectaculares por medio mundo. En total ya ha estado en más de sesenta países y en los próximos meses se encaminará hacia una nueva aventura. Su ruta personal lo hará pasar en octubre, nada más y nada menos, que por el Oriente Medio, para conocer cuál es la situación actual del Líbano y fotografiar todo lo interesante que se presente ante sus ojos.

«Lo que más me interesa para retratar es la relación de lo humano con su entorno», afirma. Y es que muchas de sus últimas fotografías son grandes muestras de temática étnica. Detrás de múltiples imágenes de este astur-menorquín hay además una fuerte crítica social. O al menos unas grandes ansias de concienciación.

En sus fotos se critica el clasismo, el racismo y muchas otros ismos y fobias. «Yo no creo en ningún tipo de convención, solo creo en el ser humano», afirma el artista. Además por todos los rincones del mundo que ha estado siempre ha buscado acercarse a la gente. Integrarse de lleno en su entorno porque, según afirma él mismo, «es así como ellos se abren más».

Una de sus últimas exposiciones más interesantes es la que hizo en Oviedo. Se titulaba «Azar». Su hija, que es filóloga, fue la encargada de comisionarla. El resultado final: una excelente combinación de frases de distintos pensadores y filósofos como Borges, Rousseau, o Kant que hablaban sobre el azar junto a imágenes de diferentes ciudadadanos de lugares del mundo con situaciones y condiciones muy diversas.

Uno de sus referentes es el fotógrafo catalán Ramon Masats, quien afirma que nunca tiene que ser necesario poner pies de página. Según este, «una buena foto tiene que explicase por si misma».

Uno de los últimos reportajes fotográficos de Chamizo es el que quiere compartir con nosotros. Se llama «Amanecer en La Habana» y es un retrato del despertar en la capital cubana, de gente de calle -feliz e infeliz-, de su buena educación, de sus grandes músicos , de sus coches icónicos... Un regalo visual para el espectador que no necesita palabras para acompañarlo.

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