Barbershop Metropolitan Union, la quintaesencia

El cuarteto vocal realizó una puesta en escena absolutamente cercana que consiguió atrapar    con su magia al público congregado en el Claustre de Sant Francesc de Maó

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El cuarteto vocal Barbershop Metropolitan Union en el Claustre de Sast Francesc en Maó

El cuarteto vocal Barbershop Metropolitan Union en el Claustre de Sast Francesc en Maó

Fernando Sanjuán

El pasado miércoles 21 se    celebró en    el    Claustre    de    San    Francesc de Maó el    segundo concierto    del XLVIII Festival    de    Música    de    Maó de    JJMM; un    reencuentro    que    estaba apuntado desde hacía tiempo en los almanaques pertinentes. El cuarteto vocal Barbershop Metropolitan Union realizó una puesta en escena absolutamente cercana que    consiguió, desde    el    minuto cero, atrapar    con    su    magia    el patio    de    butacas    que    conformaba    la    parte central    del    Museo    de    Menorca. Apuestas seguras    fueron    obras    como «Sing    sing    sing» de    Louis    Prima,      bien «Java    Jive» de Ben Oakland, pero sin    dejar    de    lado    esta estética musical    de    inicios    del    siglo XX, el    grupo sorprendió con versiones de películas Disney, las cuales dibujaron una sonrisa inocente en    el    entregado    público.   

Y    es    que    nada    se    les    resiste    a    estos    chicos    que hasta    se atrevieron    llevando    a    su    terreno el    «Virolai», convirtiendo este    himno no    solo    en identidad cultural sino en propio sello musical. Y cuando pensábamos que otras cotas no podían ser alcanzadas,  escuchamos    renacer, poco    más    de 250    años    después,    al genio    de    Bonn;    la «Quinta    Sinfonía» y    el «Septeto en    Mib    Mayor» de    Beethoven hicieron que los asistentes emprendieran un viaje en el tiempo recordando al grupo La Trinca y la serie de dibujos animados «Érase una vez el hombre». El    programa    desplegó un    abanico de    estilos    dispares    que    empastaron    a    la    perfección, aunque, sin lugar a dudas, la parte más destacable fue la calidad vocal, estilística y de gusto por    el    color    pulido    y    timbrado. Como    si    de    la doctrina    filosófica    de la    Antigua Grecia se tratara, los cuatro elementos de la naturaleza se materializaron en forma de voces: el    bajo    Germán    de    la    Riva    nos    brindó    el    fuego    con    su    ardiente    y    profundo registro; el tenor Daniel Morales supo dibujar como el aire melodías ligeras y puras; la firmeza y  estabilidad de  la tierra  vino  de la mano del    barítono    Joan    Mas;    y   Martí Doñate,    en    la    voz    de lead, fluyó    trazando el    camino    perfecto    como    si    del    agua    de    un riachuelo    se    tratara. La  unión de    estas    cuatro    fuerzas    nos deleitó con    una    precisa    y emocionante ejecución de las codas que caracterizan este estilo musical, elevándonos a todos a la quintaesencia.

Los viejos soportales del claustro fueron testigos de un viaje atemporal que capturó en la suave brisa menorquina recuerdos de vivencias compartidas, de sobremesas largas a la tácita sombra de algún frutal, de aplausos deseosos por sumarse a los del vecino, de miradas cómplices y sonrisas pícaras. El grupo de amigos ofreció una performance sin fisuras, con ritmo interno bien estructurado y una complicidad que extendía al público asistente    la    jovialidad    que    se    desparramaba    por    el    escenario. Y    como    si    del    sueño    de una noche de verano se tratara, la saturaciónde efluvios nos hizo aterrizar de golpe en el    final    del    espectáculo; los    artistas    fueron ovacionados    con    calor    y    franqueza    y    otra noche    de    arte    colgada    del    hilo    de    la    realidad    caprichosa    del libre    albedrío, reconfortó nuestra    pasión    por    vivir.

Después    de    que    JJMM    de    Maó    fuera    obsequiado    con    un peculiar Happy    Birthday al    más    puro    estilo «barbershop» en    su    60    aniversario    y    que este verano hayamos podido disfrutar de este fantástico concierto, podemos decir que el cuarteto Metropolitan Union ya forman parte de nuestra familia. Bendita música.

Nuestra    próxima    cita    el    miércoles    28    de    julio    en    el    Teatre    de    l’Orfeó    Maonès    con    el Cuarteto Leonor y nuestro querido Kiev Portella interpretando obras de R. Schumann y C. Franck.

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