El organista Tomé Olives actúa el viernes en Santa Creu.

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El aire pasa a través de los tubos del órgano como lo hace a través de los pulmones humanos. Por ello –entre otros motivos–, es para Tomé Olives el instrumento más similar a las personas y, quizá por ello también, necesita pasar la misma cantidad de tiempo con un órgano como con alguien para «conocerlos»: unas siete horas. El viernes, tras pasar parte del día estudiándolo, Olives ofrece un repertorio personal con piezas de Bach, Cabezón, Mozart, Jenkins y del propio Olives en la iglesia de Santa Creu de Palma, a partir de las 20.30 horas, y que cuenta con fila 0 en beneficio de las víctimas del terremoto de Turquía y Siria: ES75 2056 0009 7820 8142 2228.

Usted es el organista titular de la Catedral de Ciutadella, ¿cómo describiría el órgano de Santa Maria en Menorca?
—Como único en su especie. Junto al de Santanyí diría que son dos de los más importantes de Europa, algo que no digo yo solo, sino mucha gente. Y no solo por calidad, sino también por cómo se mantienen y restauran. Un instrumento que no se toca no tiene valor.

¿Ha tenido en contacto ya con el de Santa Creu?
—He oído hablar muy bien de él, aunque todavía no lo conozco. Sé cómo suena y qué registro tiene, pero hasta que esté allí no lo sabré con certeza porque el órgano es una rareza, los hay cortos, los hay largos, y tienes que adaptarte al instrumento, no al revés.

¿Se trata de una relación especial?
—Yo creo que sí y siempre los comparo con los seres humanos porque van con aire, como nosotros, y les afecta el frío, la humedad, el calor. También respiran, sufren, etcétera. Y, al igual que con las personas, requieren de un período de conocimiento que suele ser de unas siete horas, al igual que con algunas personas.

¿Qué hace tan único al órgano?
—Que depende de muchas cosas. La acústica misma del templo en el que está afecta muchísimo a cómo sonará el instrumento. Es prácticamente el 50%, y así nos encontramos con joyas de instrumentos que están en sitios que no les van bien y también otros que se adaptan y son una maravilla. Y en Mallorca hay muchos.

¿Qué tipo de programa ha preparado para Santa Creu?
—He intentado que tenga música antigua, de Cabezón, muy apropiada para el instrumento de Mallorca, y también presentaré algunas de mis propias composiciones. Será solo para órgano, con diferentes estilos, desde el Renacimiento hasta la actualidad, para que la gente tenga una perspectiva diferente del órgano y que no parezca algo aburrido, sino que lo encuentren interesante y prolongar mi comrpomiso con continuar la herencia.