El centro dispondrá de 92 celdas y otras 38 de carácter complementario

Gallizo afirma que la cárcel generará trabajo y actividad

La secretaria general de Instituciones Penitenciarias asegura que el nuevo complejo no suscitará conflictos entre la sociedad y la población reclusa

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Centro penitenciario. El nuevo complejo se levantará en una parcela junto al cuartel de la Guardia Civil de Maó y entrará en servicio el año próximo

06-11-2015

Ángeles M. Obispo     Maó
La secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, recalcó ayer que no existe ningún motivo para creer que la futura cárcel de Maó se convierta en un foco de conflicto entre la sociedad menorquina y la población reclusa. No sólo porque este tipo de instalaciones tienen un alto nivel de seguridad, insistió, sino porque a corto y medio plazo, además de generar nuevos puestos de trabajo en los sectores de la construcción y la seguridad, estimulan la actividad económica de la zona.

Gallizo hizo estas declaraciones ayer durante la presentación en Menorca de nuevo centro penitenciario de Maó a la que asistieron las primeras autoridades de la Isla, encabezadas por el presidente insular, Marc Pons, varios alcaldes, el director insular de la Administración del Estado en Menorca, Javier Tejero, el arquitecto del complejo Ángel Fernández Alba y los diputados y el senador por Menorca, entre otras personalidades.

El centro ya se levanta sobre una parcela de 13.953 metros cuadrados junto al cuartel de la Guardia Civil de Maó y tendrá una capacidad para acoger 92 celdas y otras 38 complementarias. Los módulos estarán destinados a reclusos en régimen abierto y presos que cumplen condena -en su mayoría con residencia en la Isla-, y que actualmente ajustan cuentas con la Justicia en centros penitenciarios de Palma, algo más de medio centenar de personas, según apuntó Gallizo.

Único y ejemplar
Para la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, la instalación creada por Fernández Alba "es única y ejemplar" por su diseño arquitectónico y por su singularidad, adaptada a las características y necesidades de la Isla. "No sólo es un espacio constructivo funcional sino que es único, pensado para la integración y la reinserción social, para ayudar a las personas a salir del mundo del delito", señaló. Gallizó agradeció a su vez el apoyo recibido por parte de las instituciones de la Isla y la generosa colaboración que actualmente presta la Pastoral Penitenciaria para que los reclusos en tercer grado con residencia en la Isla dispongan de un lugar de acogida en Menorca.

Por su parte, el arquitecto de centro, Ángel Fernández Alba, manifestó ayer que el diseño del complejo ha supuesto un gran reto profesional, en el que desde el principio ha primado su integración paisajísitica y su funcionalidad, siempre orientada a favorecer la integración y reducir los niveles de tensión de la población reclusa. El arquitecto comparó la disposición de las plantas del nuevo complejo con un barco que desplega sus velas a modo de metáfora marina y lamentó cómo a lo largo de la historia y de forma progresiva se ha ido degradando la arquitectura carcelaria, cuando los muros, la organización y los espacios vacíos de estos edificios juegan, en su opinión, un papel determinante en la psicología de la población reclusa.

Finalmente, el director insular Javier Tejero insistió en la calidad arquitectónica del centro y en las personas que desde distintos ámbitos han contribuido a que el complejo penitenciario pueda ser una realidad.

Las obras, ya iniciadas, están a cargo de la Unión Temporal de Empresas Copcisa-Olives y tendrán un plazo de ejecución de un año. El presupuesto asciende a 30 millones de euros. 

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