Mundo Marítimo

El vapor zarpa de Marsella con 157 personas a bordo y aviso de temporal

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El próximo día 10 del corriente mes de febrero se cumplirán exactamente 100 años exactos desde que tuviera lugar la mayor tragedia marítima que afectara a Menorca y, más concretamente, en la costa norte de Ciutadella: el naufragio del liner de la Compagnie Générale Transatlántique "Général Chanzy" en el transcurso de una pavorosa noche atemporalada del más crudo invierno, en el Codolar de Torrenova.

Teniendo en cuenta esta trascendental efeméride para la historia marítima de Menorca, la Societat Històrico Arqueològica Martí i Bella, perteneciente al Cercle Artístic de la población de poniente, ha llevado a cabo entre los recientes días 5 y 7 las "VII Jornades de Recerca Històrica de Menorca" bajo el título "El naufragi del Général Chanzy, la mort en la memòria". Por su parte, la Regidoria de Cultura del Ajuntament de Ciutadella tiene previsto reabrir la sala de exposiciones del Roser tras su remodelación con una amplia y selecta muestra de imágenes, documentación y objetos de todo tipo recuperados que pertenecieron a dicho naufragio, todo ello encaminado a mantener vivo el recuerdo de un luctuoso suceso que en nuestros días, ha pasado prácticamente al olvido tanto en Francia como en Argelia, los dos países más directamente afectados. El diario "Menorca" quiere sumarse de igual forma a esta manifestación recordando aquellos hechos que un día y durante cierto tiempo, fueron capaces de conmover a más de medio mundo.

Recordemos en primer lugar para ello el desarrollo de los acontecimientos, los cuales han tenido que ser cuidadosamente reconstruidos y de los que algunos aspectos concretos deberán de quedar para siempre en la reserva más absoluta, puesto que jamás podrá demostrarse su veracidad o simplemente comprobarse fehacientemente detalles y aspectos que ya se verán en su momento y en los que se avinieron de acuerdo los dos ponentes desplazados exprofesso de Francia para dichas jornadas, Pierre Echinard, Historiador y Miembro de la Academia de Marsella y Jean-Jacques Jordi, Doctor en Historia, especialista en las Migraciones en la Historia (siglos XIX y XX) y las Colonizaciones en Argelia.

No existe duda alguna de que, hasta el día de hoy, el naufragio padecido por nuestro vapor protagonista de esta triste historia que se engastó materialmente contra los acantilados del Codolar de Torrenova, en la costa norte del término municipal de Ciutadella y que dejó un saldo de 156 víctimas entre muertos y desaparecidos, es el que ha causado un mayor impacto, históricamente hablando, entre la sociedad menorquina. Y cierto es, también, que el vapor "Lamoricière", que era de características semejantes y curiosamente propiedad de la misma compañía marítima, naufragó a pocas millas de distancia del Cap de Favàritx 30 años después, ofreciendo un saldo aún sumamente más negativo entre muertos y desaparecidos (más de 300), pero el hecho de que acaeciera a varias millas de la costa menorquina y que la intervención en el salvamento fuera llevada a cabo por diferentes unidades de pabellón francés, supondría una mínima implicación española en los hechos, una circunstancia que haría mitigar notablemente sus efectos sobre la Isla, ya que tan sólo uno de los cadáveres recibiría sepultura en esta tierra (en el cementerio de Maó).

Los antecedentes

El parte con el avance para el 9 de febrero de 1910 anunciaba como previsión meteorológica para los navegantes en la zona marítima del Mediterráneo occidental la siguiente situación: "El descenso barométrico que se inició ayer ha continuado hoy, refrescando, por consiguiente, bastante la temperatura. Ligeras lluvias han caído sobre la zona durante las primeras horas de esta mañana, continuando cubierto el cielo por densas nubes y alborotándose de nuevo el estado de la mar. Se prevén vientos muy duros del primer y cuarto cuadrante en la zona".

El pronóstico era evidentemente muy claro y, de hecho, se cumplió en toda su extensión con lo que recrudecería fuertemente del norte, hasta el punto de suspender sus salidas los correos "Isla de Menorca" y "Vicente Sanz", éste último retenido ya en Alcúdia donde, al haber encontrado tan alborotada la mar en aquella bahía a su llegada el día 9, todavía se encontraría todo el pasaje a bordo el día 10, fondeado al ancla y sin haber podido desembarcar a tierra. El viento en pocos minutos había pasado a ser huracanado, consiguiendo paralizar las operaciones de las embarcaciones en los puertos, la salida de los pescadores a faenar e incluso las obras de la Fortaleza de Isabel II, en La Mola, desde hacía dos días.

El centro de la depresión causante del temporal se había centrado entre las Illes  Balears y Cerdeña.

El liner "général Chanzy"
En las oficinas portuarias de Marsella figuraba que tenía que cubrir la línea de Argel el vapor "Marechal Bugeaud"; sin embargo, sería el remozado liner "Général Chanzy" el que finalmente sería despachado ese fatídico día, largando amarras ese mismo día 9 sobre la una de la tarde con 87 tripulantes y 70 pasajeros a bordo para emprender su derrota en demanda del puerto de Argel. Era también su itinerario habitual, transportando la valija del correo, carga general y pasaje.

Con un desplazamiento de 2.920 toneladas estaba dotado de unas máquinas que generaban una potencia de 3.600 HP, lo que le conferían una nada despreciable velocidad de crucero de 18 nudos. Este buque, construido en los Astilleros Navales de Saint Nazaire (Atlántico) en 1892, inicialmente tenía que llamarse "Biarritz", pero cuando fue adquirido por la Compagníe Générale Trasatlántique, se decidió cambiarlo por el que lucía en el momento de la catástrofe, siendo matriculado a su vez en el puerto de Marsella. Sus características, según el Lloyd's Register eran 109,10 m. de eslora, 10,70 de manga y una capacidad de carga de 2.334 toneladas. Hacía unos años había sufrido una profunda remodelación encaminada al confort y a las técnicas navales del momento, incorporando a bordo alumbrado eléctrico y T.S.H. con lo que sus armadores le habían hecho reunir las mismas características que los "Ville d'Alger", "Ville de Brest" y "Duc de Bragance", éste último, conocido en Maó por haber acudido a embarcar a los pasajeros del "Isaac Pereire", naufragado en los Illots d'en Mesquida. Valorado en más de cinco millones de francos, únicamente le superaban en la compañía los "Carthage" y "Charles Roux", las últimas incorporaciones en la flota. Era su capitán ("comandante" como denominan los marinos franceses a los máximos mandatarios de sus barcos) Mr. Bruno Cayol, un veterano con 25 años de servicio en la carrera náutica y con una hoja de servicios intachable. A él había encomendado el mando del buque la casa armadora que tenía su domicilio social en París y en Marsella. Su tripulación estaba formada por

1er. Oficial: Mr. Guizol
Piloto: Mr. Carline
Médico: Mr. Catanée
Sobrecargo: Mr. Parsi
1er. Maquinista: Mr. Silvestre
2º Maquinista: Mr. Lorenzetti
3er. Maquinista: Mr. Courlier
Repostero: Mr. Malrais

Figurando asimismo
10 Cocineros y marmitones
10 Camareros
10 Marineros
10 Mozos
      19 Fogoneros y
      9 Ayudantes de máquinas

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