"El cambio ha sido valioso e ilusionante en todos los campos, pero la sociedad sigue siendo egoísta"

Venancio Dominguez Palomero. Moraleja (Cáceres), año 1934. Casado, 5 hijos varones, 7 nietos. Ex presidente de A.C. Militar en la reserva

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06-11-2015

Le conocí recién llegado a Menorca; era verano y su hermano Acisclo lo llevó a "Sa Sínia" –Es Freginal–, espacio éste en que los chavales de Mahón dábamos rienda suelta a nuestros juegos y a nuestras ilusiones deportivas.

Él era el mayor de los hermanos Domínguez Palomero y el último, por razones de estudio, en incorporarse a la familia. De inmediato me di cuenta de que era especial, con casta y mentalidad de líder; nuestra amistad surgió de inmediato; inevitable que fuera así, él provenía de un colegio de jesuitas y yo era seminarista, los dos con formaciones en cierta medida muy similares.

Hoy, bastantes años después, en mi vocabulario hay palabras que aprendí de él, como "chavea", la denominación gitana de chaval, y nuestra amistad, a pesar de los avatares de la vida, sigue teniendo aquel poso de entonces.

De Cáceres o de Málaga, porque me estoy haciendo un lío ya que tú viniste desde la capital de la Costa del Sol.
Sí, vine de Málaga, pero nací en Moraleja, un pueblecito de la provincia de Cáceres.

Tu familia, tus padres y tus hermanos, Acisclo y Beni, ya estaban instalados cuando llegaste. ¿A qué se debió la demora?
Mi padre, que era militar, estando, en Málaga pidió un nuevo destino, Plasencia concretamente porque ya había estado allí y le apetecía el volver, pero le destinaron a Mahón y se vino con la familia y a mí me propuso el venir con ellos o quedarme en Málaga, porque acababa de ingresar interno en un colegio de jesuitas; él quería me viniese con el resto de la familia, pero yo preferí quedarme porque el colegio tenía un gran prestigio y me apetecía estudiar allí.

Y te viniste… ¿Cuándo?
Tres años después, en el 47, concretamente el día anterior en que España ganó por 1-0 a Inglaterra, en los Mundiales de Río de Janeiro.

Gol marcado por Telmo Zarraonaindía. ¿Tres años separado de la familia?
Del todo, porque en aquellos años Málaga estaba muy lejos de Menorca, yo pasaba las vacaciones con mis abuelos, en Cáceres; tres años sin tener, con mis padres y mis hermanos, otro contacto que no fuera el epistolar, hasta el extremo de que mi madre me dejó con pantalones cortos y llegué aquí vistiendo pantalones bombachos; la llegada fue muy emotiva, yo desde la cubierta del barco oía cómo mi madre decía que no me veía… en realidad no me reconocía a consecuencia del cambio que en tres años todo chico experimenta.

Y pasaste el verano aquí.
Así sucedió; yo le había dicho al padre Serna que o iba a Mahón o que no iba a ningún otro sitio y, me vine para acá

Conozco el resto, pero relátalo.
A mis hermanos les había dicho que me buscaran un equipo de fútbol y así lo hicieron, siendo el Alcázar el elegido; en el Freginal hice mis primeros amigos y a través del fútbol fui aprendiendo el menorquín, primero lo fui entendiendo y luego practicándolo, aunque habitualmente hablo el castellano.

El siguiente paso deportivo te llevó al Menorca.
Jugamos una final juvenil entre el Alcázar y el Menorca, final que ganó el Alcázar por 1-0, gol marcado por Betanzos, y de resultas de este partido fiché por el club azulgrana.

Te gustó Menorca y te quedaste.
Aunque empecé el nuevo curso en Málaga, y a los 17 años, con el título de Oficial de 1ª de Mecánica me vine nuevamente para "casa".

¿Cuál era el colegio malagueño en que estudiaste?
El "ICET", (Instituto Católico de Estudios Técnicos), centro fundado por el jesuita padre Ciganda, tío del Cuco Ciganda, hasta hace poco técnico del Jerez… un colegio de gran prestigio del que no sólo salían buenos técnicos sino también ciudadanos formados dentro del ideario de un colegio católico.

¿Has vuelto a verte con tus ex compañeros?
Sí, el 12 de octubre del año pasado nos vimos en Larrainza, el pueblo natal del fundador del instituto, en unas jornadas inolvidables en que los recuerdos y las vivencias afloraron.

Ya instalado en "casa", seguiste estudiando y trabajando.
En realidad yo nunca dejé de estudiar y empecé a trabajar, concretamente en "Talleres Manent" porque Miguel Carretero que trabajaba allí marchó a la mili y yo entré en su lugar pero surgieron desavenencias en el salario y decidí "colgar el mono".

¿Por las buenas?
Diré que sí; llegué a mi casa y le dije a mi madre que lavase el mono porque yo no lo volvería a usar, que iba a presentarme como voluntario al Ejército y así lo hice, con 17 años empecé mi andadura militar, iba para profesional, ascendí a cabo, luego a cabo primero, pero ésta "trayectoria" se cortó …

Gracias a …
A un suboficial del Ejército, Jaime Fontanals Rosas, tú le recordarás. Un día me dijo que con los conocimientos que tenía debía prepararme para ingresar en la "Escuela Politécnica" y me convenció; accedí a los programas de ingreso y me preparé para dos especialidades; para electricista la una y para electricista de telecomunicación la otra y aprobé el ingreso como especialista en la segunda opción elegida.

Con buena puntuación, ¿cierto?
Pues sí, para 20 plazas nos presentamos 151 aspirantes y sólo pasamos ocho, yo obtuve el número 2; 18 plazas quedaron desiertas; a dicha convocatoria también acudieron y aprobaron, cuatro compañeros de Mahón, Javier Pérez Cardona, Pedro Bellot, José Sintes Pons y Domingo de Guzmán Casado Abellán; ellos en otras especialidades diferentes a la mía.

Ya de alférez, tras el curso correspondiente, fuiste destinado a Menorca.
Concretamente al Grupo de Ingenieros de Menorca, en Villacarlos (Es Castell); aquello era una familia, lo pasé divinamente y, fui cubriendo etapas en todos los sentidos, entre ellos el personal, lo que me llevó a la boda.

La docencia ha sido algo casi connatural con tu forma de ser; hablemos de esta faceta.
En parte es como dices porque siempre me he considerado docente; en los diez años en que estuve al frente de los servicios técnicos de comunicación en Menorca intenté siempre ejercer como tal y lo seguí haciendo más directamente cuando en el año 67 suspendieron mi plaza en Menorca y tras un año en situación de disponible en la Isla fui destinado a Madrid, a la Escuela de Suboficiales; en dicho centro, tras cuatro años de estudios, los alumnos salían suboficiales con el título de operadores de radio; luego y con posterioridad abrí en Mahón una academia particular en que daba clases de repaso o de preparación para determinadas oposiciones.

¿Muchas satisfacciones?
Muchísimas, no te lo puedes imaginar. Recuerdo especialmente una en que conseguí que un alumno que no había aprobado el ingreso en la Escuela siguiera preparándose pero esta vez para el ingreso en la Academia General Militar y así lo hizo y aprobó… incluso me adelantó en el escalafón.

Volviendo al fútbol, dado que compartí contigo, como amigo, algunos de tus momentos de "gloria", ¿qué te aportó?
Mucho, el fútbol me apasionaba y disfruté practicándolo, como disfruto ahora viendo un buen partido; estuve jugando en el Menorca durante dos o tres temporadas y de aquella etapa tengo muy buenos recuerdo. Un año, por las Fiestas de Gracia, disputamos un partido contra la Unión, yo sólo jugué la primera parte porque a las siete de la tarde salía el barco para Barcelona y mi madre y yo nos íbamos a Cáceres; al día siguiente recibí un telegrama confirmando que habíamos ganado; posteriormente tuve que dejar de practicar oficialmente el fútbol, cuando el capitán general de Baleares ordenó que ningún oficial podía jugar.

Recuerdo que formabais un buen equipo.
No lo dudes; entre mis compañeros recuerdo a Dot, Pito Pérez, Calucha, Curro, Toni Petrus, Toni Pons Benejam, que era un auténtico "artista", Rafael Bisbal, los hermanos Fedelich, Pepín Vidal, un extremo muy fino, y otros muchos de los que involuntariamente me habré olvidado, como Nando Orfila, con el que jugué en el Alcázar. Como anécdota te contaré que en cierta ocasión en que fuimos a jugar a Los Pinos, un campo en el que siempre me gustó jugar, en la primera parte les metimos tres goles, uno de ellos lo marqué yo, pero luego, en la segunda mitad nos marcaron ocho; en aquella temporada el Alayor tenía un equipo "de cine".

También fuiste presidente de los jóvenes de Acción Católica.
Sí, con 22 años de edad el obispo Pascual Marroig me nombró presidente de los jóvenes de A.C. de Mahón. Precisamente guardaba dicho nombramiento porque estaba redactado de puño y letra por el propio obispo… ¿Cómo llegué a tal nombramiento? En el ICET recibíamos una educación integral, por supuesto católica; recuerdo que cuando tenía 13 ó 14 años, una de las consignas que me quedaron grabadas fue ésta: "Recuerda que el mejor inspector para el cumplimiento fiel y viril de tu deber debe ser tu propia conciencia", e intenté ser siempre consecuente con tales principios, con dicha formación.

Como también recordarás cuando te dijo el padre Arzelus antes de ser nombrado secretario general de los Jesuitas en Roma, ¿lo recuerdas?
Claro que sí; resumiré cuanto me dijo… para llegar a ver crecer a tus hijos, junto a tu esposa, debes cuidar de rodearte de buenos amigos, buenas lecturas y un director espiritual. Siempre intenté cuidar las dos primeras cosas, creando un entorno positivo de amigos. En cuanto a lo tercero, lo tuve con el "Pater", el Sr. Petrus y con el padre Seguí.

¿Tu cargo de presidente te originó algunos problemillas?
Siempre los hay, pero en este caso concreto no fueron excesivamente complicados. En cierta ocasión me propuse organizar un campamento juvenil en la playa de "El Pilar" y solicité las tiendas de campaña del Frente de Juventudes que me las negaron, incluso me advirtieron de que la organización de campamentos juveniles estaba confiada a ellos y que por lo tanto Acción Católica no podía organizar uno por su cuenta… el campamento se llevó a cabo, en la playa de El Pilar, con tiendas mucho mejores de las que había solicitado y no ocurrió absolutamente nada.

Vivimos, cabe decirlo así, los Cursillos de Cristiandad. Ahora, con la perspectiva que aporta los años transcurridos, ¿qué crees que significaron?
En la primera juventud la Confirmación es como la entrada como adulto a los funciones de la Iglesia. Los Cursillos, al menos para mí, nos dieron a conocer al Espíritu Santo y su acción "reveladora", lo cual nos permitió dar madurez a nuestra vida como católicos y ciudadanos conscientes de nuestras obligaciones cívico-morales.

Tú has conocido y colaborado con el "Pater" y con el padre Seguí, ¿qué dirías de ellos?
Lo mejor; de los dos guardo un muy buen recuerdo. El padre Petrus era más sereno, la vida proporciona serenidad y él ya había cubierto la etapa de la madurez, José Seguí, por su parte era más joven y consecuentemente más fogoso, pero ambos eran admirables. La labor del "Pater", de don Miguel Petrus ha aflorado en el Alcázar. Él utilizaba los medios materiales, humanos, como el deporte, los bailes regionales, la música y otros muchos para acercar la juventud a Cristo. El padre Seguí, que provenía de un Seminario estructurado bajo otros conceptos, con compañeros que como él eran de los llamados "vocaciones tardías", trabajó con gente más madura, imbuyéndoles en el concepto de un "cristianismo comprometido", con la realidad de su pueblo, de su entorno. Fueron especiales, como también el padre Macián, sacerdotes que han sido fundamentales en la formación de muchos hombres y mujeres que han "gaudit" de su ministerio.

¿Hemos fallado en nuestra faceta de educadores?
Por supuesto que sí y en muchas cosas; nos ha faltado el énfasis que ponemos en defender nuestros planteamientos en cosas tan simples como el fútbol. Énfasis o ardor que no hemos puesto a la hora de trasmitir nuestra relación con Dios o los principios en que nos hemos basado al establecer nuestras pautas de vida. También hemos fallado al no saber transmitir todo aquello que de positivo recibimos y que ha constituido parte importante de nuestra forma de ser y de vivir.

¿Te ha interesado la política?
No. De una forma especial no. Para mí el estar en política consiste en servir a la comunidad, no servirte de ella; mi forma de ver la política está directamente relacionada con la "Rerum novarum", la "Pacen in terris", o la "Mater et magistra".

¿Existe crisis de valores?
Rotundamente que sí; hoy la sociedades es excesivamente materialista y muy egoísta; los valores "tradicionales" han ido desapareciendo, aunque sin olvidar que han surgido otros, pero lo que prima es el tener por encima del compartir; de todas maneras ,el cambio operado ha sido valioso e ilusionante en todos los campos de la ciencia, pero sigo opinando que somos excesivamente egoístas.

Y la crisis de la que todos hablamos y todos padecemos, ¿te preocupa?
Me preocupa no la que hay, sino la que se avecina, y en esto, como en otras cosas, los partidos políticos están fallando, no sé si por falta de ideas o de "medios". Lo que sí tengo claro es que quienes pueden atajarla son los poderosos, los que en realidad mueven los hilos, pero dudo de que sean capaces de hacerlo y buscar en el compartir su mejor "inversión".

El ayer, aquel ayer más o menos idílico, ¿fue mejor que éste hoy?
En el año 72 viajé a los EEUU y al volver dije que de "pelo a pelo" me quedaba con lo nuestro; respecto a tu pregunta, te diré que de "pelo a pelo" me quedo con el pasado. El cambio ha sido brutal y en muchas aspectos positivo, pero pienso que éramos más responsables, que teníamos un sentido de la colaboración más "legal", sin pensar en la recompensa o en el halago. Éramos, sin duda alguna, menos interesados.

Me has dicho que la vida te ha dado muchas satisfacciones; me imagino que también algún palo.
Más satisfacciones que palos; con mi mujer, con Agustina, obtuve el premio "gordo", una compañera excepcional, pero también mis 5 hijos nos han proporcionado, a ella y a mí, muchas alegrías y algún que otro pesar, pero con Pablo, que para todos nosotros es muy especial, las satisfacciones se han multiplicado; la mente humana no puede entender como Dios da tanto regalo escondido en lo más profundo de un chaval de sus características.

¡Es una joya!
¡Y qué lo digas! Incluso más, es una bendición.

Y ahora, con la mirada puesta hacia el futuro, pero sin dejar de mirar por el retrovisor, ¿qué le pides a la vida?
No sé. He sido feliz y un currante, vivir con relativa tranquilidad el máximo tiempo posible pero sin crear complicaciones a los de mi entorno y como hombre de fe, aunque con dudas que siempre están en el horizonte, que todo lo que he creído sea realidad porque llegar allá arriba y jugar algún partido de fútbol debe ser de fábula, sobre todo si antes de marcar un gol logras regatear a un ángel.

El chavea que conocí y nos hicimos amigos en el Freginal se ha hecho hombre, él dice que viejo, pero para mí sigue siendo el que era, un chavalote con un corazón que no le cabe en el pecho.

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