Trayectoria Vital

"Nada volverá a ser como antes, por ello y no por mí, me preocupa el futuro"

"Para mí Calascoves ha sido un referente constante no solo en mi vida sino también en mi pintura"

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Descubrir o redescubrir, cual es el caso, a un personaje al que la vida ha ido recortando el protagonismo que antaño tuvo me produce la  misma sensación que experimenta alguien que presenta algo novedoso, casi desconocido o desconocido del todo; hoy Miguel Adrover Canelas es "mi descubrimiento", porque me temo que las generaciones actuales desconocen del todo su trayectoria personal y andarán por los mismos parámetros en cuanto a su proyección como pintor.

Naciste en una época "caliente" de ahí que mi pregunta inicial sea sobre tus primeros recuerdos sobre todo porque viviste nuestra guerra.
Efectivamente la viví, pero no creas que tenga de ella muchos recuerdos; yo iba al Colegio Fontirroig, al lado mismo de donde ahora nos hallamos (en el American Bar) y el día en que cayeron las bombas sobre la Base Naval mi padre me vivo a buscar y nos trasladamos, junto con mi madre y mis hermanos, a Calascoves y allí, en una cueva, pasamos el resto de la guerra; de aquel día recuerdo que los cristales de la clase tintineaban, del resto poca cosa más.

Una vez superada aquella etapa bélica la vida comenzó a normalizarse. ¿A qué amigos recuerdas?
A muchos de ellos, a Carlés, a Podisto, a Antonio Humbert, a Juan Cardona, a Pito Massa, a Antonio Obrador y a Peyo (Pedro Coll); en aquellos años recuerdo que los días más señalados eran  los sábados y domingos y cada uno de nosotros recibía de sus padres la asignación semanal, la mía y la de mis hermanos era de 25 pesetas y se nos antojaba era un tesoro, pero lo cierto es que sabíamos exprimirlo al máximo.

También erais adictos a Calascoves.
¡Y que lo digas! Teníamos una caseta, "La solita", nombre que le pusimos porque era realmente la única que había, y todo el grupo nos desplazábamos hasta allí, a "romandre" y el domingo nos zampábamos una paella que cocinábamos nosotros mismos; cada uno de nosotros aportaba alguna cosa, o arroz o aceite o lo que fuera y te puedo asegurar que aquellas paellas eran inmejorables.

¿Pescabais?
Sí, la pesca es una de mis aficiones favoritas; posteriormente también practiqué la pesca submarina aunque fueron mis hermanos, "es bessons" quienes más se dedicaron a dicha especialidad de caza o pesca deportiva, incluso, estando Bià y Florit en activo, se proclamaron Campeones de Menorca.

Recuerdo perfectamente que el negocio familiar que explotabais era una "fàbrica de rajoles". ¿Me equivoco?
No, no te equivocas, incluso en un tiempo fue la única que existía; mis hermanos y yo trabajamos allí, bajo la dirección de nuestro padre.

¿Sigue funcionando?
Sí, actualmente está en manos de uno de mis hijos lo que hace que sea ésta la quinta generación de los Adrover dado que la fundó mi bisabuelo… Primero él, luego mi abuelo, al que reemplazó mi padre, después  llegué yo junto con mis hermanos y ahora uno de mis hijos.

¿Con las prestaciones de siempre?
No del todo, actualmente la producción está más directamente relacionada con "ses rajoles" de antes, más artesanales y más decorativas; puede decirse que son "ses rajoles" tradicionales que siguen gustando a los menorquines.

Referencia obligada para esbozar tu forma de ser es Calescoves, ¿acierto?
Del todo, porque Calescoves ha sido referencia constante en mi vida y en mi pintura, algo muy ligado y entrañable para mí.

Referente a ti tengo una duda razonable que me vas a despejar; ¿tú mujer era menorquina o extranjera?
Ni lo uno ni lo otro, catalana, de madre menorquina, de Es Castell y padre de Tarragona que vino a Menorca a cumplir el servicio militar y se casó con una "villacarlina"; posteriormente mi mujer y yo nos conocimos y nos casamos.

Una afición tuya, incluso más que afición, es tu dedicación a la pintura. ¿Cuáles fueron tus primeros pasos en éste mundo?
Debía tener unos diez o doce años cuando en Binicalaf, en la escuela de dicho caserío, vino destinado un nuevo maestro, don Juan, creo que eligió dicho destino  por razones de salud y nosotros, mis hermanos y yo, fuimos a clase con él y cierto día al preguntarle sobre nuestros progresos dijo: "Miguel tiene todos los cuadernos llenos de dibujos, va para pintor", luego y ya con posterioridad fui a un curso de dibujo que en el Ateneu impartió el arquitecto municipal señor Claret; los dibujos eran al carbón copiando los bustos y figuras al uso, recuerdo que éramos unas cuatro o cinco chicas y yo y al final del curso la Casa Rigol de Barcelona, dedicada a la venta de telas y demás utensilios para toda clase de pintura, nos regaló un "cavallet", un cajón de pinturas y varias telas; yo llegué a  mi casa sumamente satisfecho pero guardé mi "tesoro" en una habitación, hasta que un día mi padre me dijo si no iba a aprovechar aquel regalo y, sin pensarlo dos veces, empecé lo que sería mi primera pintura.

Me imagino que con éxito, al menos con la satisfacción personal.
Sí, incluso al enseñárselo a mi padre me dijo que no estaba mal, al contrario, que le gustaba y claro,  seguí pintando.

Pero sin dejar de trabajar.
No pero aprovechando todo el tiempo libre del que disponía; a las 12 del mediodía, en vez de descansar y comer, pintaba hasta las dos menos cuarto en que comía como un relámpago para, a las 14 horas, estar de nuevo en mi puesto de trabajo; también aprovechaba los fines de semana; en Calascoves  pinté muchos de mis cuadros, para mí es la cala más bonita de Menorca.

Veo, por el catálogo que tengo en mis manos, que el 24 de diciembre de 1954 inauguraste en el Ateneu una exposición en solitario. ¿Lo recuerdas?
Claro, presenté 28 obras, mayoritariamente dedicadas a Menorca, a varias de nuestras calas pero también unas pocas de Mallorca, de la propia capital, como el cuadro "Veleros y Catedral" y tres de Sóller; exposición que tuvo un  gran éxito de público y una buena crítica.

Sin duda del crítico de arte de este diario, don Francisco Sintes Seguí, que posteriormente se hacía eco de tu participación, después de ser seleccionado para ello, en el XIV Salón de Otoño (1955) del Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca.
También lo recuerdo, allí colgué una de mis obras "Casotas" y José R. Torrent otra, "La plaza del árbol", de París; obtuve la medalla al mérito como pintor más joven; tanto Torrent como yo nos convertimos en asiduos de dicho salón; posteriormente en el año 64 presenté una nueva tela, "El puente", y creo recordar que Ramón Cavaller colgó un cuadro titulado "Cases des port de Ciutadella", también lo hizo Torrent que presentó una tela denominada "Paisaje".

En un artículo de Saturno Pons, en que hace un paralelismo entre la pintura de Torrent y la tuya, señala que aunque eres más joven que el reconocido pintor ciutadellenc, tú empezaste a pintar, no a dibujar, antes que él; luego señala que eres "un fluir innato" y que tu pintura "vigorosa y sensual" donde mejor se proyecta es en los paisajes. ¿Estás de acuerdo con ello?
Lo estoy e incluso añadiré que es el campo al que me he dedicado con mayor intensidad.

Compruebo también que participaste en el II Salón de Primavera (año 1963) del Ateneu, en que Maruja Aguiló sería galardonada con la Medalla de Honor, y Torrent, Vives Llull y Jaime Ribalaiga con las primeras medallas en óleo, acuarela y artes decorativas. ¿No descansabas? Lo digo porque también participaste en otros salones concretamente en el del año 75.
No, no paraba, de hecho soy un pintor rápido y además a través de la pintura me sentía realizado, era como dar salida a cuanto llevaba dentro.

En dos ocasiones acaparaste la atención de mi entrañable amigo y compañero Antoni Verger que te "captó" en sendos "Dígame". A una de sus preguntas, "¿cuál es tú sentir?", tú le contestas: "Expresar". Hoy, ¿dirías lo mismo?
Sí, porque pinto para esto, para expresar de ahí que cuando después de haber pintado, si mi espíritu queda sosegado, me siento satisfecho.

En el otro "interviú" su pregunta está relacionada con tu "santuario pictórico", tu respuesta de entonces y de hoy es ésta:
En Calascoves, por dos razones. Es riente, alegre, llena de colorido. Está cargada de matices grises, de texturas maravillosas; es, en fin, como la vida de un hombre con todas sus gamas, sus variedades.

Cuando expusiste en la Casa de Menorca, en Barcelona, ¿qué dijo "La Vanguardia" sobre tu pintura?
Que pintaba cuadros desdibujados, aunque no sabía, decía el crítico, si esto era "una virtud o un defecto".

Con una de tus telas, "Es port de Maó", en dicha "mostra", copaste el primer premio y 20.000 de las antiguas pesetas, casi el "gordo".
Prácticamente sí, porque estamos hablando de una época en la que el jornal medio semanal estaba cifrado sobre las 350 pesetas; imagínate lo que 20.000 representaban.

Y con el galerista de Boston, ¿qué sucedió?
Lo inimaginable; yo tenía expuestos varios cuadros en la Gestoría Orfila, y un galerista de Boston, que veraneaba en Menorca, se interesó por conocer al autor de dichas telas y al conocerme me pidió ver mi obra, le enseñé cuanto tenía en mi casa y de inmediato adquirió cuatro, con la condición de que debía enviárselos a su galería y que una vez en su poder, por mediación del Banco Hispano Americano, me los abonaría; le envié el pedido y casi de inmediato y a través del banco, los cobré.

Pero hay una segunda parte.
Como todo partido de fútbol porque quiso "ficharme", al año siguiente regresó y me pidió si estaba dispuesto a desplazarme a aquellos lugares -Mallorca, París, Estados Unidos- donde fuera y pintar para su galería; la oferta era excelente pero me negué a ello por motivos profesionales.

Motivos profesionales, ¿cuáles?
La empresa funcionaba a pleno rendimiento, acababa de comprar dos máquinas nuevas para satisfacer las demandas que eran muchas; eran los años de las primeras urbanizaciones, Cala en Porter, Son Bou… Y por si ello fuera poco tenía ya dos hijos, lo cual, todo ello, hizo que rechazase la oferta, dejando en el aire si era la mejor decisión o no.

¿Sigues pintando?
Ahora ya no, ahora intento vivir sin demasiadas preocupaciones.

¿Alguna afición en particular?
Pescar y lo hago solo porque si vas acompañado te has de amoldar al compañero, además soy de los que se conforman con "una pescadeta"; antaño, en mis buenos tiempo, con una barca de "llenya" de 22 palmos, con más de cien años de vida y un motor de dos caballos, di varias veces "sa volta a s'illa", era una gozada, pescar, nadar, descansar, preparar la comida, lo dicho, una gozada.

En aquellos años ir a Calascoves era una odisea.
Lo era y lo sigue siendo; ir en bicicleta era un calvario porque siempre se producía algún que otro pinchazo no solo por el mal estado de la carretera sino porque los neumáticos eran poco fiables, de baja calidad,  pero disfrutaba con ello porque allí podía pintar y disfrutar de aquel maravilloso "escenario".

¿La sigues considerando el rincón más bonito del mundo?
Sí, Calascoves es la cala más impactante del mundo; en cierta ocasión un periodista de "ABC", amigo mío, vino a Menorca y le fui enseñando todos los rincones de la Isla; él acababa de visitar Mallorca y, en el último día de estancia aquí le llevé a Calascoves; al contemplarla se emocionó, sus palabras fueron que era la cala más bonita de la Isla; años después, un italiano amigo de mis hijos también dijo lo mismo; por algo será.

Porque es diferente a todas. Tú eras de la Unión. ¿Viviste la fusión?
Era efectivamente de la Unión, incluso llegué a jugar en el equipo juvenil y no lo hacía mal pero lo dejé porque la pintura, la pesca, Calascoves tiraban más; en cuanto al tema de la fusión lo seguí pero sin excesivo interés.

¿Vas al fútbol?
No, de ello hace muchos años, además la oferta televisiva es inmejorable y sigo, a través de la pequeña pantalla, algún que otro partido, sobre todo los del Barça porque soy "culé".

¿Añoras algunas cosas de aquel ayer ya superado?
Algunas, como el ir de "tapeo" con los amigos; recuerdo que en "Can Barceló" una copa de vino con tapa incluida costaba 1,20 pesetas; también añoro las fiestas populares de los distintos pueblos de la Isla; casi cada año en las de Es Mercadal y sobre todo en las de Ferreries por la amistad que me unía con el alcalde del pueblo, don Juan Serra, que además de "sucrer" era pintor, exponía varios cuadros en las exposiciones colectiva que se organizaban en dichas fechas; por lo demás, las añoranzas siempre florecen.

En política, ¿cómo te defines?
La política es algo tan complejo que nunca me ha seducido; familiarmente mis raíces son más bien republicanas; mi abuelo regaló "ses rajoles" y es "arremblador" de "sa Casa des Poble", pero, como digo, respetando todas las tendencias, tanto políticas como religiosas, estoy al margen de todo ello.

Aunque hay que esperar que superaremos la crisis, ¿cómo vislumbras el futuro?
"Mai més tornarà a ser con abans"; lógicamente cabe afirmar que superaremos la crisis, como tú dices, pero deberemos ajustarnos a una nueva forma de vida; reducir el gasto, el consumo excesivo y apostar por una vida más sencilla y más humana.

Y Menorca, ¿cómo la ves?
Igual, en los tiempos de bonanza la construcción era el motor de la economía, hoy nadie se atreverá a levantar un hotel o un bloque de viviendas cuando sabes que hay pisos a manta a la espera de que alguien los compre; el futuro, en muchos aspectos será mejor, pero dentro de otros parámetros totalmente diferentes a los vividos en el presente.

Y a la vida, ¿qué le pides?
Salud, porque cuando veo que de la pandilla de amigos solo quedamos en posición de firmes, Antonio Obrador y Peyo Coll, la salud es primordial, un don único y deseable.

Envejecer saludablemente, para ser vino, no vinagre, este es el deseo de Miguel Adrover Canelas, un pintor autodidacta que se decantó por el impresionismo.

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