En la Isla. La colección del doctor Ramos - José Barber

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El sorprendente y minucioso estudio realizado a lo largo de su vida por el doctor José Ramos Alexiades sobre las conchas marinas de Menorca ha sido donado recientemente por su viuda, Maria Gràcia Pérez Martos, a la Illa del Rei. El estudio incluye una prolija colección de más de 5.000 conchas (no todas son de la Isla), de las cuales el doctor pudo catalogar y clasificar alrededor de 2.500 antes de fallecer. Incluso descubrió dos especies que no pertenecen a ninguna de las familias conocidas y descritas por la ciencia actual, por lo que se trataría de individuos únicos, autóctonos de Menorca. Desgraciadamente su mujer no sabe cuáles son esas especies. Buena parte de las conclusiones del estudio están en un programa informático que también deberá ser escudriñado.

Maria Gràcia guarda la esperanza de que tanto el estudio como la colección de su marido, así como la rica biblioteca que llegó a crear sobre esta materia, sirvan de algún modo como fuente de documentación a expertos de todo el mundo en malacología (la rama de la zoología que se encarga del estudio de los moluscos). "Me gustaría que la Isla del Rey fuera un lugar de referencia y estudio, que la colección fuera algo vivo y útil para investigadores de países como Estados Unidos y Australia, por ejemplo, donde existen muchos expertos en malacología", explica. Hay que tener en cuenta que los moluscos son biomarcadores de las condiciones físicas y biológicas del medio en que se encuentra y esta ciencia es muy utilizada para determinar los efectos del cambio climático en los ecosistemas.

En la Illa del rei

El estudio del doctor Ramos ya se encuentra depositado en la sala de Biología de la Illa del Rei -que lleva el nombre de Mercedes Milà, una de las benefactoras de la Fundación del Hospital- y comparte espacio con la colección donada por la bióloga alemana Rita Pabst. Además de las conchas, catalogadas por familias, tamaños, lugares y épocas en que fueron recogidas, la sala reproduce también la mesa de trabajo del doctor. Y es que su viuda también ha donado la mayoría de las herramientas utilizadas por su marido en el proceso de investigación; desde un microscopio, hasta cepillos, el alcohol y la acetona que utilizaba para limpiar las conchas. Tanto la mesa, como las estanterías y archivadores se han colocado prácticamente en la misma disposición que en el domicilio del doctor. Incluso la mayoría de las cajas con las arenas de distintas playas que una y otra vez filtraba para extraer las conchas y luego analizarlas en el microscopio. "Siempre me decía que le gustaba investigar más las playas del norte de la Isla porque en ellas había más variedad de conchas que en el sur, donde se repetían las mismas familias", explica.

Agradecimiento

Maria Gràcia también se deshace en elogios hacia los voluntarios de la Illa por el esfuerzo, el respecto y la sensibilidad con la que han tratado la colección a la que su marido se entregó en cuerpo y alma. Al respecto, agradece públicamente la labor realizada por José Maria Vizcaíno y Paz de Andrés. "Estuvieron una semana tomando fotografías y recogiendo la colección para disponerla en la Isla tal y como la tenía mi marido", incide. Asimismo, agradece especialmente a Luis Alejandre la decisión de aceptar la colección. "Mi deseo era que el trabajo de mi marido se quedara en la Isla que amaba y en el puerto que tantas veces había recorrido, en lugar de terminar en una universidad o un museo. Fui al Ateneu y me dijeron que no tenían espacio para la colección. En el GOB me dijeron lo mismo, y Alejandre, después de verla, rápidamente dijo que sí", explica Maria Gràcia, quien una y otra vez reitera su deseo de compartir ahora con los menorquines todo aquello que tanto apreció y amó en vida su marido.