Patrimonio. En los próximos meses se acometerán los trabajos de reforma del edificio modernista - Archivo

La Fundación Hesperia, presidida por los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Leticia, ha presentado al Ayuntamiento de Ciutadella el proyecto básico de reforma de la Farmacia Llabrés, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por el Consell el 28 de diciembre de 2009 y considerada un referente de la arquitectura modernista en Menorca.

El proyecto, redactado por los arquitectos Francisco Pol y Álvaro Ardura, tiene por objeto la consolidación general del edificio y la rehabilitación de las plantas baja y sótano y del núcleo de escaleras. El concejal de Urbanismo, Ramón Sampol, confía en que el proyecto pueda ser aprobado en la próxima Junta de Gobierno, prevista para el 28 de agosto, de forma que las obras puedan arrancar en septiembre.

A lo largo de 2012, la fundación constituida en 2010 por los Príncipes de Asturias para gestionar la herencia de Joan Ignasi Balada Llabrés, comenzó a llevar a cabo actuaciones de limpieza y saneamiento del edificio donde se encuentra situada.

Por decisión del Patronato de la entidad, que preside Gonzalo Urquijo Fernández de Araoz, el local podrá ser utilizado por la Fundació per a les Persones amb Discapacitat de Menorca (FPDIM), para el desarrollo de sus fines. Son varios los usos que se barajan, desde convertir la farmacia en una casa-museo, hasta la venta de productos naturales, elaborados por los propios usuarios de la fundación de discapacitados, sin descartar que la remozada farmacia modernista pueda acoger eventualmente charlas o conferencias organizadas por el Colegio de Farmacéuticos de Balears.

Algunos de estos posibles usos ya fueron adelantados hace una semanas por la consellera menorquina de Bienestar Social y Juventud, Aurora Herráiz, aprovechando la visita a la Isla de la consellera de Família i Benestar Social del Govern, Sandra Fernández, que inspeccionó el estado de las instalaciones.

El importe de la rehabilitación supondrá para la Fundación Hesperia un importante desembolso económico, que, según se afirma en la propia web de la Casa Real, se ejecutará a lo largo de varios ejercicios económicos.

Joan Ignasi Balada, fallecido el 18 de noviembre de 2009, nombró herederos de la mitad de su patrimonio, a partes iguales, a Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias y a los ocho nietos de Sus Majestades los Reyes, dando el encargo a los Príncipes de crear, con el otro cincuenta por ciento, una fundación de interés general.

El enigmático y excéntrico hijo de la 'senyora Nina', primera mujer farmacéutica de Balears, y de Ramón Balada Matamoro, dispuso en su testamento que, en el caso de que los herederos renunciasen a la herencia, ésta pasaría a manos del Estado de Israel.

Balada dispuso en su testamento que la fundación debería tener por objeto el estudio y el apoyo de la institución monárquica tanto en España como en el extranjero, así como su fomento a través de las ciencias y las artes.

Al mismo tiempo, facultó a Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias para fijar otros objetivos. Don Felipe y Doña Leticia decidieron ampliar, en consecuencia, el objeto de la fundación, de forma que promoviera también la formación de la juventud, para facilitar su mejor acceso al mercado de trabajo; la promoción, participación y fomento de proyectos de carácter social; y el fomento de la cultura en sus diversas manifestaciones.