Joan Mesquida - J.M.

Algunas veces uno no valora lo que tiene cerca porque lo ve prácticamente a diario. En ocasiones no nos damos cuenta que aquí, en este trocito de tierra rodeado de mar, hay músicos de una calidad que no tienen nada que envidiar a los que vienen de fuera con gran despliegue mediático y económico. Esta noche, Joventuts Musicals de Ciutadella vuelve a apostar por un músico de la casa. Joan Mesquida, profesor, clarinetista y director de la Banda de Música de Ciutadella -entre otras facetas- ha dado forma a un cuarteto que promete innovar. La cita, a las 21.30 horas en el Claustre del Seminari.

¿Qué nos espera esta noche?
He querido plantear un concierto básicamente entretenido. La gente que va al Festival espera conciertos clásicos, y yo he querido huir de este esquema. Por eso la actuación de esta noche incluye una primera parte con temas del siglo XIX, y en la segunda parte apostamos por un jazz ligero, para que la gente pueda entenderlo.

Joventuts Musicals de Ciutadella ha apostado este año, forzado por la situación económica, por la gente de casa. ¿Qué le parece esta apuesta?
Me parece bien. De hecho, creo que debería haberse hecho antes. También es cierto que años atrás no había tantos músicos menorquines entre los que elegir como sí hay ahora. Es cierto que ahora está clarísimo que la apuesta por la casa surge de las dificultades económicas, pero nosotros no queremos que nos paguen exageradamente bien, sino que queremos utilizar el escenario de Joventuts Musicals para llegar a la gente. Seguramente todos los festivales y actos musicales años atrás estaban sobredimensionados, pero ahora se están reduciendo demasiado. Ni antes era necesario tanto dinero, ni ahora es suficiente tan poco.

¿Menorca valora a sus músicos?
Creo que sí, pero también queremos ver a los que vienen de fuera. Siempre existirá aquella percepción en algunos sectores de que los que vienen de fuera son mejores que los de aquí, pero yo no creo que se así. Los locales estamos perfectamente capacitados para ofrecer un espectáculo. Ahora bien, no solo podemos vivir de los músicos menorquines. Creo que ahora se está yendo por el buen camino, combinando los músicos autóctonos con gente llegada de fuera. Así nosotros también podemos aprender de ellos, beber de sus conocimientos. Pero yo creo que sí se valora al músico menorquín, y lo demuestra el hecho de que los conciertos con gente de aquí se llenan.

El Festival y el panorama cultural está marcado por los recortes en las ayudas y las aportaciones del sector público. ¿Le preocupa?
Me preocupa mucho y me afecta. El problema son las infraestructuras, porque seguramente hay más espectáculos y más ganas que nunca. Entre los músicos, los recortes han provocado una especie de revolución, como si hubiera más ganas de hacer cosas. La OCIM sí lo ha notado más, demostrando que el gran formato es el que sufre más esta situación. Pero los músicos queremos demostrar que no dejaremos de serlo ni de actuar, aunque tengamos que hacerlo con cuatro focos y poco más. El músico quiere actuar y ayuda.

Usted dirige también la Banda de Música de Ciutadella. ¿Cómo la ve?
Creo que está en uno de sus mejores momentos. Está consagrada, y los conciertos funcionan. Tenemos un público fiel y una masa social que crece. Además, disponemos de una plantilla que nos permite continuar, porque a pesar de que cada año perdemos músicos que se van a estudiar fuera de la Isla, ganamos otros porque la Escuela de Música funciona. Si algún día se separa la Escuela de la Banda, entonces tendremos un problema.

¿Y cómo está económicamente la Banda?
Pende de un hilo. Si la subvención baja un poco, empezaremos a tener problemas. Menos dinero significa menos actuaciones, y eso implica menos ensayos, menos afición y al final, nada. Yo creo que el Ayuntamiento valora la Banda, pues es un patrimonio cultural y parte de la identidad de la ciudad. Hay que mantenerla como sea.

En Menorca las Bandas parecen estar de moda. Ferreries, Es Migjorn, Maó, Es Mercadal, Alaior en gestación, ustedes...
El momento actual es inmejorable, pero el panorama económico no acompaña.

Como profesor de la Escuela, ¿cómo ve a la generación de músicos que sube?
La nueva generación sube lenta y a cuentagotas. Estoy contento con la cantidad de gente que sube, pero el nivel podría ser mejor. La afición a la música ha crecido, hay más matrículas, pero la cantidad no se corresponde con la calidad. Hay un buen profesorado, sin duda, pero creo que la música se ve más como una afición que no como una vocación seria de futuro.

¿Para ser buen músico hay que salir de Menorca?
Sí, hay que hacerlo, a pesar de que el nivel del profesorado de la Isla ha mejorado mucho. Ahora bien, el mar que nos rodea nos condiciona mucho a la hora de ver y oír. Un músico no solo se forma practicando la técnica. Debe ver y escuchar mucho. Beber de otros y crecer. Si se queda solo en Menorca, le faltará algo.