Menorca Millennials

«¿La universidad?, ¿qué es eso?»

Dos jóvenes expertos en informática impulsan un sistema para certificar documentos digitales

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Luis Iván Cuende y Néstor Palao se conocieron a través de las redes sociales y ahora son socios

22-06-2015 | A.R.

Luis Iván Cuende y Néstor Palao se seguían mutuamente por Twitter, pero no se conocían en persona. Luis, premio al mejor hacker de Europa menor de 18 años en 2011 y uno de los programadores más brillantes de nuestro país, vivía en Asturias, y Néstor, estudiante de Bachillerato y diseñador gráfico autodidacta, en Madrid. Hace poco más de un año, un tuit de Luis sobre un nuevo proyecto que tenía en manos -desarrollar un nuevo sistema operativo diferente de Windows y Mac- despertó la curiosidad de Néstor y empezaron a hablar. Se conocieron y vieron que los dos tenían muy claro que su prioridad era emprender en lugar de estudiar.

«¿La universidad?, ¿qué es eso?», se ríe Luis, que tiene ahora 19 años. Pronto se les ocurrió la primera idea de negocio: Cardwee, una aplicación móvil para recoger datos de clientes y «poder olvidarse de las tarjetas de visita de papel, que siempre se pierden», dice Palao. Cardwee no acabó de funcionar. «Estábamos demasiado enfocados a la tecnología y no sabíamos cómo vender. Nos faltaba el enfoque empresarial», reconoce Néstor. Aprendieron la lección y para montar la segunda empresa decidieron juntaron con dos socios de más edad y con más experiencia comercial. El resultado es Stampery, un sistema de certificación informática de alta seguridad para archivos digitales y correos electrónicos.

«Cualquier factura o documento digital que se envía por correo electrónico se puede manipular con Photoshop. Esto sería evitable si quedaran pruebas infalsificables de cada original», explica Néstor, CEO y co-fundador de Stampery, uno de los 20 proyectos internacionales participantes en la primera edición de Menorca Millennials, un encuentro entre emprendedores e inversores que tiene lugar estos días en el hotel de S'Algar. Luis y Néstor llevan quince días pegados a la pantalla del ordenador, sin apenas salir de la terraza con vistas al mar que sirve de oficina temporal para las start-ups de Menorca Millennials. «Más que los ordenadores, nos apasiona el potencial de lo que se puede conseguir con ellos», dice Luis, que tocó el primer ordenador con dos años.

Explicar a un ciudadano de a pie la sofisticada tecnología de certificación de documentos que utilizan, conocida como blockchain, es todo un reto, pero ambos hacen un esfuerzo: «cuando envías un email o un documento adjunto, éste queda automáticamente guardado en nuestra plataforma, protegido a posibles ataques gracias a una red de potencias informáticas totalmente blindada a cambios (el blockchain)», explica Néstor. Y aclara: «para poder hackear este documento durante sólo diez minutos, necesitarías acumular la misma potencia informática que toda la red junta, el equivalente a unos 900 millones de dólares en poder computacional, y eso es imposible».

«Este método nos sirve para garantizar que se trata de pruebas válidas y hábiles, y que pueden tener validez ante juicio, por ejemplo», comenta Néstor. De hecho, en Estados Unidos ya hay tribunales que han aceptado como pruebas documentos certificados por este sistema, añade Luis, quien tuvo la idea de crear Stampery. «Fue por necesidad propia. Un antiguo colega borró mi nombre de un artículo que habíamos escrito juntos y me acabó robando una idea de negocio. No pude demostrar que había borrado mi nombre del documento original», se lamenta Luis.

Desde que lanzaron el producto hace un mes y medio, Stampery ha ido obteniendo cerca de 200 usuarios, principalmente abogados. De momento, la aplicación es gratuita, con una capacidad máxima de almacenaje de archivos. Su objetivo es ahora levantar una ronda de inversión de 300.000 euros para reclutar talento en sus oficinas de Madrid y expandir el negocio. «El reto es que los inversores españoles suelen invertir cantidades pequeñas. No entienden que si no piensan en grande como hacen en Estados Unidos enseguida saldrá un competidor que llegará antes que tú al mercado», dice Néstor.

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Apeo
Hace más de 4 año

Me parece muy acertado el comentario de M. Camps.

Stampery ofrece una prueba legal bastante limitada. Una firma digital con certificados reconocidos (como los de la FNMT) ofrece muchas más garantías (por ej garantizan que el firmante es quien dice ser, mientras que stampery no lo comprueba), y sería también más barata (posiblemente, gratuita). Aunque por supuesto este tipo de sistemas tiene varios inconvenientes: el primero, es más complicado de usar y, el segundo, mucho mas difícil de internacionalizar.

También en relación a stampery yo opino existen dudas razonables sobre la criptoseguridad del sistema, ya que -hasta donde yo sé- su algoritmo es de código cerrado, y es dificil fiarse de que un par de 18-19añeros sin experiencia previa en temas de seguridad no hayan cometido ningún fallo.

Ni stampery ni los certificados son la panacea. Pero para temas serios yo evitaría usar Stampery en su estado actual.

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M.Camps
Hace más de 4 año

Unas observaciones :

Los servicios de confianza digital tienen un enorme futuro pero están vinculados a elementos regulatorios importantísimos que no se pueden obviar. La tecnología que los soporta es importante, pero no es suficiente porque el principal objetivo de estos servicios es de dotar de confianza jurídica a los documentos o transacciones electrónicas. En Estados Unidos, donde no hay regulación al respecto, depende del criterio del juez, pero esto no es así en Europa.

Estos elementos regulatorios difieren entre los países. En Europa se encuentran enmarcados en el Reglamento (UE) 910/2014 o eIDAS (Electronic identification and trust services) que aún no ha entrado completamente en vigor (substituirá a la directiva 1999/93/EC (y por tanto cada país tiene su propio marco). Afortunadamente para vuestro proyecto eIDAS rebaja los requisitos para certificar estos servicios (servicios ordinarios o servicio cualificados).

En España, por ejemplo, sólo está completamente regulado para la Administración Pública: cualquier servicio de confianza digital ha de basarse en los principios de la Normativa Técnica de Interoperabilidad para ser válida legalmente (es decir si esta plataforma no cumple con estas directrices el documento no tiene validez legal como documento electrónico y no se darían por supuestos los principios de integridad y no repudio exigibles ante un juicio). Estos servicios están basados en criptografía asimétrica de certificados electrónicos emitidos por entidades de confianza reconocidas por el estado español: firma electrónica.y servicios de TSA - sello de tiempo - en las mismas condiciones.

En el caso de la empresa privada se puede implementar cualquier solución que no sea ilegal, pero en caso de conflicto legal la carga de la prueba en un juicio recae sobre la empresa o el ciudadano lo cual afecta gravemente a uno de los principios fundamentales como es el de presunción de inocencia.

Como ejemplo de desastre de servicios de confianza digital puede consultarse el caso de la empresa holandesa DigiNotar y las graves consecuencias jurídicas ocasionadas.

Por último la Universidad es una institución que se encarga de crear personas con habilidades complejas. Enseña, por ejemplo, a investigar, a tirar del hilo de cualquier tema hasta completar una imagen lo más certera posible en cualquier ámbito. La riqueza de un país está muy vinculada a la cantidad y calidad de estas personas. Cada uno es libre de tomar su elección pero no parece serio que se trivialice la formación académica de alto nivel. Recomiendo este artículo del profesor Nathan Rosenberg de la universidad de Stanford publicado en el País en mayo de 2005 donde nos anuncia, con 4 años de antelación, la situación que hemos vivido en España:

"Ustedes ya no pueden explotar la mano de obra barata. Sin nuevos productos que implantar en los procesos industriales, van a tener problemas" "La educación superior es lo más importante. Para que un país desarrolle tecnología compleja, necesita personas con capacidades complejas"

http://elpais.com/diario/2005/05/08/sociedad/1115503203_850215.htm

Con todo los servicios de confianza digital van a tener un importante papel en la nueva agenda digital europea así que cuidando los aspectos legales este proyecto se merece tener éxito.

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