Cachalotes a la vista en Menorca

Un programa científico sigue a estos animales en aguas de la Isla

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Vista de la aleta caudal de un cachalote antes de una inmersión a aguas profundas en Menorca

Vista de la aleta caudal de un cachalote antes de una inmersión a aguas profundas en Menorca

PHILIPP HAMMER/ALNITAK

Tras varios meses en el dique seco para llevar a cabo tareas de restauración, el velero «Toftevaag», de la asociación cultural ALNITAK, ha navegado este verano por aguas menorquinas para llevar a cabo una campaña de seguimiento de cetáceos y tortugas marinas. Una acción enmarcada dentro del programa «Pescadores custodios de la biodiversidad en el mar», que tiene como propósito, según explica el biólogo marino Ricardo Sagarminaga, tender un puente de colaboración entre pescadores y científicos. Una relación que ya ha dado buenos frutos.

«Ello nos ha permitido reducir en más de un 95 por ciento el riesgo de captura accidental de tortugas en la pesca de pez espada desde 2008 en Balears»,  apunta el biólogo.

Y esos resultados se obtienen gracias a un sistema de marcaje satelital que permite realizar el seguimiento de las tortugas, y sobre todo analizar sus patrones de inmersión y ritmo metabólico. Con ese objetivo navegaron entre el 25 julio y el 31 de agosto en aguas del Canal de Menorca y la costa norte de la Isla, aunque no con mucho éxito.

Y es que se ve que este año las medusas se encontraban mar adentro, y las tortugas han ido en su busca. Una tranquilidad para los bañistas, pero un inconveniente para los científicos. Las capturas realizadas fueron de un tamaño menor a lo esperado, pero aún así fueron marcadas para el futuro.

No hubo suerte con los quelonios, pero en cambio se compensó con el avistamiento de delfines y cachalotes. En el caso de estos últimos se procedió a tomar fotografías de la aleta caudal, que funciona como si fuera una huella dactilar humana, así como muestras de piel para ser analizada genéticamente.

También se ha utilizado un hidrófono para registrar el sonido de estos animales, ya que según explica Sagarminaga, «cada población  tiene un código acústico diferente».

Al fin y al cabo, una campaña provechosa en lo que se refiere al efecto que en el futuro tendrá sobre la preservación del medio marino y durante la que se avistó hasta alguna ballena, como el rorcual de 20 metros que surcaba las aguas a tres kilómetros de Fornells.

Un trabajo en el que además de ALNITAK colaboran el Servicio de Pesca de la Agencia Estadounidense de Océanos y Atmósfera, el Instituto Francés de Oceanografía y el Sistema de Observación Costero de las Illes Balears (SOCIB).

En esta ocasión, se ha sumado también a la causa la ONG suiza Ocean Care, con 30 voluntarios que, por turnos, han trabajado a bordo del «Toftevaag», que planea navegar por la Isla de nuevo en octubre.

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