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El último temporal ha acelerado los cambios que suelen sufrir algunas de las playas menorquinas durante el otoño y el invierno, como las de Binigaus o Es Bot, que estos días amanece con la zona dunar invadida literalmente por el mar.

«Son procesos bastante dinámicos, algo natural en las playas mediterráneas», aseguró ayer el director insular de Medio Rural y Marino del Consell, el biólogo Miquel Truyol. «Hay que estar acostumbrados a eso, porque determinadas actuaciones resultan al final no ser eficaces», remarcó.

El caso de la playa de Es Bot, en La Vall, donde ayer se paseaban los visitantes cruzando el mar en el lugar que antes había ocupado el arenal, no es diferente de Binigaus. «Ambas tienen detrás un torrente a modo de desembocadura por el que, tarde o temprano, la corriente busca su camino, y más después de las lluvias torrenciales de estos días».

En otros puntos del litoral, como Es Grau, que tiene gran cantidad de posidonia en la arena, el Servicio insular de Playas tampoco actuará. «En octubre sería contraproducente, ya que tenemos todo el invierno por delante. la posidonia está generando arena y además protege de próximos temporales. Éste solo ha sido el primero, y en un momento de calma, la arena retornará», afirma Truyol.