Imagen del interior de la farmacia Llabrés, tomada cuando se hacía el desmontaje de la botica. | Archivo

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El Ayuntamiento de Ciutadella concedió el pasado miércoles la licencia de obra para rehabilitar los dos edificios, entre ellos la emblemática farmacia Llabrés, que la Fundación Hesperia, fundada por la Casa Real, tiene en la calle Josep Maria Quadrado (Ses Voltes), gracias a la herencia del empresario menorquín Juan Ignacio Balada.

El proyecto de ejecución, redactado por los arquitectos Francisco Pol Méndez y Álvaro Ardura Urquiaga, contempla la rehabilitación integral del edificio de la farmacia, que además de la botica incluye un sótano y una vivienda de dos plantas. También prevé la reforma del edificio lindante, formado por sótano, planta baja (como local comercial) y otra vivienda de dos plantas. El proyecto está presupuestado en 546.964 euros, que es lo que se invertirá solo en hacer las obras.

Una vez concedida la licencia, la Fundación Hesperia puede empezar las obras cuando lo considere oportuno. El plazo de ejecución es de 18 meses.

Pese a ser propiedad de la Fundación Hesperia, la farmacia y su sótano fueron cedidos, en enero del año pasado, a la Fundació de Persones amb Discapacitat de Menorca. Una vez esté restaurado el edificio, será la entidad menorquina la encargada de gestionar el histórico inmueble.

La intención inicial de la Fundació era convertir este espacio en un herbolario y un punto de información sobre la discapacidad, que a su vez permitiría crear empleo para personas con discapacidad.

La farmacia lleva cerrada desde hace más de tres décadas. Referente del modernismo, a finales de 2009 (el mismo año que falleció Balada) fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

Debido al valioso material que había en su interior, entre marzo y junio del año pasado la Societat Històrico-Arqueològica Martí i Bella procedió al desmontaje del mobiliario decorativo modernista y al almacenamiento del material farmacéutico de antaño, así como de los objetos personales de la familia Llabrés.