En el pleno se aprobaron todos los puntos del día sin ningún voto en contra. | Josep Bagur Gomila

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El quiosco de la Plaça de es Born tampoco abrirá sus puertas este verano, después que el Ayuntamiento rescindiera el contrato hace exactamente un año tras cinco sin cobrar el cánon municipal.

De este modo, y respondiendo a la pregunta del grupo popular en el pleno de este jueves, no será posible ver a los miembros del Consistorio tomando un gin amb llimonada en el quiosco de Es Born durante las fiestas de Sant Joan.

La alcaldesa, Joana Gomila, reconoció que «preveía que ya estuviera en funcionamiento», pero la falta de personal municipal ha retrasado todo el proceso y ha obligado a planificar de nuevo algunas tareas del Consistorio.

Tal es la falta de efectivos en esta ocasión, arquitecto y jurista concretamente, que han pedido ayuda al Consell para suplir estas deficiencias. Una petición que el Consell ha denegado por encontrarse también con pocos efectivos en este ámbito. Para adjudicar la gestión todavía queda pendiente la elaboración del informe que afecta a la parte urbanística del establecimiento. El resto de informes ya se han realizado. Una vez se disponga de los informes pertinentes se redactarán las bases y se licitará.

Sin embargo, aún está por decidir la fórmula en la que se gestionará el quiosco. El Ayuntamiento debe escoger entre aplicar un cánon municipal más bajo y que la adjudicataria se haga cargo de las obras para poner a punto el local o asumir el coste de las reformas y que la empresa que explote el quiosco pague un cánon superior.

Gomila no esconde su interés por resolver la situación y licitar cuanto antes el servicio. «Nos interesa recibir el alquiler del quiosco», expuso. Según los planes del equipo de gobierno, confían en ingresar alrededor de 20.000 en un año.

La anterior empresa adjudicataria dejó unas deudas de 270.000 euros y entregó el quiosco sin barra, con los cristales rotos y sin los lavabos públicos, que ya se repararon.