Las barreras del aparcamiento ilegal quedaron clausuradas a partir del sábado. l | Maie Carles

TW
13

La entidad ecologista GOB respalda la decisión del Ayuntamiento de Ciutadella de clausurar definitivamente el aparcamiento de pago de Macarella. Un cierre que se hizo efectivo el sábado tras cumplirse el plazo establecido por el consistorio.

El portavoz y responsable de Política Territorial del GOB, Miquel Camps, sostiene que estaba muy claro que tanto Macarella como Macarelleta sufrían una presión humana por encima de lo que tocaba y este parking «tenía mucho que ver». Y es que para la entidad, contar con unas playas no saturadas «les da valor, no al contrario».

Explica que la zona de estacionamiento habilitada, es decir, el parking público y gratuito contemplado en el Plan Especial, «está dimensionado teniendo en cuenta la capacidad de la playa, que no crece en extensión por mucha demanda que tenga».

Y estos cálculos contemplan también los bañistas que acceden a la playa desde Cala Galdana, que se encuentra a unos 20 minutos. «Los establecimientos turísticos promocionan las excursiones a pie a Macarella y Macarelleta por lo que este tramo de Camí de Cavalls es el más transitado durante el verano».

Camps tilda de «fraude» vender como producto turístico unas playas vírgenes que están saturadas de bañistas.

La dificultad, argumenta, es que tanto el aparcamiento de pago como el chiringuito de la playa son anteriores al Plan Territorial Insular PTI) que protege la zona, en vigor desde 2003.

«La cuestión entonces era ver si era posible legalizar el parking, aunque por seguridad y por el medio ambiente parecía lógico que no se pudiera regularizar», asegura el miembro de la entidad ecologista.

Soluciones

Desde el GOB entienden que durante los próximos meses habrá que analizar la situación y revisar la presión humana que ha sufrido Macarella en los últimos años. «Hay que decidir qué presión queremos y definir si el aparcamiento público es suficiente». La postura del GOB es clara: «Defenderemos en todo momento el interés público de la playa, con la prioridad de conservar el valor que tiene». Aboga por contemplar alternativas como la de los buses lanzadera o habilitar aparcamientos alejados de la zona protegida. Una opción, explica Camps, que podría ser alquilar una finca durante un par de años tal y como se ha hecho en Punta Nati. «Hay opciones y hay que estudiarlas», concluye.