El «Nura Nova» en su último viaje entre los puertos de Ciutadella y Alcúdia, el pasado día 11. | Maite Carles

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La deuda reconocida del conglomerado empresarial de Iscomar, que el pasado día 11 dejó de operar en la ruta Ciutadella-Alcúdia con el buque «Nura Nova», asciende a 56,7 millones de euros y afecta tanto a entidades públicas como a empresas. La compañía, cuya filial Naviera Menorquina cubría el trayecto entre islas, hace siete años que presentó un concurso de acreedores para intentar solventar sus problemas económicos pero en ese tiempo no ha pagado sus cuentas pendientes, afirman los que fueron sus proveedores de bienes y servicios, que se consideran los auténticos «damnificados» de esta situación.

Después de estos siete años el concurso se encuentra todavía en fase común, es decir, pendiente de resolver dos incidentes en cuanto a créditos no reconocidos, lo que en la práctica significa que nadie ha cobrado «ni existe esperanza de hacerlo», aseguran.

Entre los principales acreedores destacan la Agencia Tributaria, con una deuda por parte de la naviera de 10.027.000; la Seguridad Social, con 2.660.000; autoridades portuarias y sociedades de estiba, con 3.379.000 euros; y el resto de la deuda, alrededor de 40 millones, que corresponden a más de 600 empresas de todo tipo, entre ellas un centenar de autónomos y pymes.

«Víctimas de impagos»

Algunas de esas empresas incluso han cerrado y no existen «víctimas de impagos de empresas como Iscomar», denuncia un colectivo de veinticinco acreedores entre los que se encuentran firmas de logística, transporte, suministro de carburantes, pinturas, recambios, grúas y servicios navales entre otros.

Son veinticinco empresas que alzan la voz por un largo listado de acreedores con deuda reconocida por parte de Isleña Marítima de Contenedores, SA (Iscomar) y entre los que se encuentran firmas locales, de Balears y de la Península y que se manifiestan «sorprendidos» por el «homenaje póstumo» que se rinde en los medios de comunicación a la naviera. Como en todas las historias, apuntan, hay distintas versiones y «recordar ahora solo las virtudes de esta compañía y sus servicios a Menorca es contar la historia a medias».

Las empresas afectadas por el impago de Iscomar achacan la despedida de esta empresa «es fruto de la mala gestión llevada a cabo en los últimos años por sus accionistas y directivos, que en algunos casos les ha llevado a la inhabilitación, como evidencian los procesos abiertos contra su dirección histórica», manifiestan.

«Las verdaderas víctimas somos las empresas que nunca cobraremos por los servicios y bienes que suministramos de buena fe», lamentan.


Un plan de viabilidad que acabó en cierre

En septiembre de 2009 Iscomar se declaró en situación concursal voluntaria como medida para dar continuidad a la empresa, no de cierre, pero siete años después no ha podido seguir adelante. Siguió navegando entre las islas cuando en Barcelona se le inmovilizó el barco «Isabel del Mar».

Su mayor acreedor son las autoridades portuarias pero también hay otras navieras como Acciona Trasmediterránea.