Los nuevos hábitos de consumo han afectado al comercio tradicional. | Gemma Andreu

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En los últimos siete años han tenido que cerrar 300 pequeños comercios en Menorca. La cifra la dio ayer el presidente de la Asociación de Comerciantes de Menorca (Ascome), Vicente Cajuso, durante la presentación de una campaña iniciada por el Govern para reanimar las llamadas compras de proximidad. La aparición de una mayor oferta fuera de los núcleos urbanos tradicionales y el comercio por internet son dos de las causas a las que se apunta para explicar este deterioro del tejido comercial, que ha hecho que muchos comerciantes no hayan podido mantener su actividad.

En ese sentido, desde el Govern se pretende fomentar el consumo en los pequeños y medianos comercios, «un tipo de comercio que caracteriza a Balears», explicó ayer la directora general de Comercio y Empresa, Pilar Sansó, quien lamentó que «las cifras en el comercio tradicional han bajado».

Cajuso, por su parte, al margen de agradecer ese tipo de campañas y destacar la importancia de concienciar de las bondades de la compra en comercios locales, quiso hacer un llamamiento a los propios comerciantes «para que mejoren su competitividad, busquen nuevos nichos de mercado, se especialicen e innoven».

También el Consell se ha sumado a este objetivo «prioritario» de trasladar a la ciudadanía los beneficios para la economía insular del consumo en los comercios de proximidad, según explicó el conseller de Proyección Económica, Miquel Company.