Úrsula Mascaró, a las puertas del ‘Mateu Orfila’

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Úrsula Mascaró pisa fuerte, y no solo por sus zapatos, conocidos en todo el mundo. Es una mujer cercana, con las ideas claras y que no se quiere callar. Ha alzado la voz en contra del catalán como requisito en la sanidad balear, es la cara conocida de la plataforma 'Mos Movem' -que empezó como un grupo de Facebook-, aunque confiesa que no era su meta liderarla, pero el movimiento «fue creciendo». Concede esta entrevista en una tregua navideña, pero anuncia que en enero seguirán las acciones contra el decreto.

La movilización del día 17 fue un éxito, ¿prepara la plataforma nuevas acciones?

—La manifestación se convocó para concienciar a la gente, ha sido el pistoletazo de salida. Lo más importante es que nos hemos unido, hasta ahora éramos más voluntarios de Menorca y ahora se han agregado mallorquines y gente de Eivissa y Formentera. Y sí, han sido unos meses muy duros, vamos a dejar pasar las fiestas, pero para enero se preparan acciones también con las otras islas.

¿No teme la utilización política de esta protesta? PP y Ciudadanos la apoyaron.

—También gente del PSOE, pero de a pie, porque ese día venían personas a decirme que eran de izquierdas y me apoyaban. Hay voluntarios de todos los colores, esta es una plataforma ciudadana, pacífica, tranquila, con ganas de defender al personal sanitario por esta imposición. El Govern se ha equivocado con este decreto. En las Islas ya tenemos muchísimos problemas sin exigir el B2 de catalán como requisito, nos faltan pediatras, anestesistas, enfermeras..., es un disparate. Es una acción política nacionalista, no tiene otro sentido.

El IB-Salut argumenta que el médico debe conocer la lengua de sus pacientes.

—Insisto, y es lo más importante, estamos hablando de salud, un buen médico, un buen enfermero o un buen celador, ¿de verdad que no nos entendemos con ellos en castellano? Porque no es que se pongan a hablar en francés..., hasta ahora no ha habido problema. De 7.000 quejas en el IB-Salut solo siete eran de tema lingüístico, y cinco porque no hablaban en catalán. El resto todo son listas de espera, traslados..., quejas realmente importantes.

¿Y en otros ámbitos de la Administración, debe exigirse?

—Si trabajas en un ayuntamiento me parece lógico que puedas comunicarte en menorquín, o si tienes que escribir textos, faltaría más. Pero lo que se está pidiendo a los médicos y enfermeros es un nivel avanzado. Los gerentes de todos los hospitales de Balears se oponen a que sea un requisito.

¿Esperaba una reacción tan virulenta en las redes hacia su postura?

—No, atacan con hachas. Cómo me iba a esperar que me llamasen todo lo que me han llamado. A mí ni se me ocurre insultar a alguien que piense diferente.

¿Saben si hay médicos que se planteen irse?

—Ahora van a convocar 3.876 plazas y exigirán el B2 a médicos y enfermeros y el B1 para plazas de cocina y mantenimiento, muchas personas van a quedar fuera. Están en riesgo de perder su trabajo, a muchos los conozco, son médicos españoles, peruanos, venezolanos, marroquíes, italianos..., claro, no se han ido porque están esperando a ver si se arregla el tema, porque este decreto se va a impugnar y se va a luchar. Muchos tienen hijos que han nacido aquí, son menorquines, ¿cómo puede alguien decir que no quieren adaptarse? Imagínese lo que están pasando, ¿es consciente la gente de esto? ¿Se sabe cuántos profesionales han dejado de venir, de enviar su curriculum a Balears por el riesgo de exclusión laboral? Esta plataforma no es un capricho sino para proteger la sanidad pública, ahora resulta que preferimos el catalán a tener especialistas, da igual todo, es difícil comprenderlo, la verdad.

¿En qué lengua habla en casa?

—Esta no es una cuestión de ir a favor o en contra de la lengua, yo en casa hablo menorquín, con toda mi familia, con mis hijos; ellos entre sí hablan en castellano y con su padre en inglés, son trilingües. Pero si vienen amigos italianos a casa, hablamos italiano. Yo hablo cinco idiomas, pero es que las lenguas están para comunicarse, no para convertirse en una traba, en un problema.

Ha dicho en otras entrevistas que no teme a boicots, ¿tiene el apoyo de su familia?

—Yo me he movilizado como usuaria, como madre, como hija, como hermana y sí, mi familia me apoya porque es una causa justa. En cuanto al boicot, hombre, te lo planteas, cómo no vas a tener miedo, pero necesito hablar.

¿Qué responde a los que dicen 'quién es Úrsula Mascaró para hablar de catalán'?

—Que soy una persona normal y corriente para hablar del catalán, ¿por qué me tengo que callar? Solo queremos opinar, no nos insultéis, no hacemos nada malo, defendemos lo que nos parece justo como otros defienden lo que les da la gana. La verdad es que los ataques han tenido el efecto contrario, en vez de amedrentarme me han dado coraje al meterse conmigo, no les ha salido bien.