El dinero servirá para mejorar las infraestructuras de los centros de acogida de animales como el de Maó | Javier Coll

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El altruismo y el amor que profesaba Joyce Walchester hacia los animales tendrá al fin repercusión en su bienestar. El Consell aceptó ayer la herencia que dejó allá por el año 2014, valorada en 73.630 euros, para dedicarla al servicio de protección animal y lo destinará a la reforma de los centros de acogida de Maó y Ciutadella que pretende ejecutar este año.

La mujer, de la que se sabe solamente que era de nacionalidad inglesa y que residía durante parte del año
en Binixíquer, dejó en su testamento que el doce por ciento de su patrimonio fuera a la mejora del bienes
tar de los animales abandonados de la Isla que viven en los centros del Consell.

Eso significa una parte en efectivo de 43.630 euros que el Consell ya ha cobrado y 30.000 euros más que
obtendrá cuando los familiares de la difunta vendan el chalet en el que vivía, próximo a Sant Climent.