Francisco Tutzó y Adolfo Pérez en octubre de 2014, en el inicio de la relación entre ambas empresas. | ARCHIVO

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La operación de compraventa de Quesería Menorquina por Quesería Ibérica se aprobó el 28 de octubre en Junta de Accionistas y a ese acuerdo, que a efectos jurídicos tiene valor de contrato, se agarra Adolfo Pérez, director general de la fábrica ubicada en Palencia, para culminar la operación e implantar su modelo de producción en la planta insular. El miércoles acudió en Maó ante el notario a primera hora para hacerlo efectivo, pero se frustó por la no comparecencia de Jesús Esparza, director de la sociedad menorquina.

El acuerdo de la toma de control por parte de la mercantil palentina sobre la sociedad laboral menorquina debe realizarse mediante la venta a la primera por cada uno de los socios de la segunda del 75 por ciento de sus participaciones sociales, operación que debía ser efectiva desde el 1 de enero de este año.

El cambio de manos de la sociedad no es gratuito, tiene un precio simbólico de tres céntimos por participación, pero también supone la transmisión del 75 por ciento de la deuda, «no es el caso de Nueva Rumasa», apunta Pérez, ya que su empresa asume la obligación de generar a Menorquina una mejora de cinco millones de euros en 10 años con un mínimo de 350.000 cada año y 1,5 millones cada trienio. Esa contribución operativa durante los próximos diez años le permitiría el repago de su deuda postconcursal.

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